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Engañe a mi mujer para hacer un trio

Iban a hacer realidad algo con lo que fantaseaban para excitarse… pero no todo iba a ser según lo pactado.

Laura es mi mujer. Tiene 35 años, mide 1.68 mts, es una auténtica belleza, no tiene un cuerpo espectacular, pero tiene un buen tipo del que muchos quisieran disfrutar, unos pechos preciosos y su mejor virtud, además de ser una maravillosa compañera es que en la cama es una auténtica fiera.

Desde el primer día que nos conocimos nos hemos sido fieles, pero últimamente para huir un poco de la rutina habíamos comenzado a fantasear, cosa que nos ha ido de maravilla en la cama. Me imaginaba lo que disfrutaría ella de un trío o de acostarse con otro y el morbo que me daría a mi ver disfrutar a otro de ese cuerpazo hecho para dar placer.

Así un día, vi cómo llevar a cabo mi fantasía. Le comenté a Laura aprovechando que hacíamos el amor ella con los ojos tapados, que qué le parecería si en esta misma situación yo introdujera a otro hombre diciéndole a éste que ella no se enteraría que íbamos a darle a Laura el cambiazo.

Laura tuvo un polvazo total chillando como una loca mientras se corría. Al finalizar Laura bien caliente me propuso si me gustaría hacer realidad la fantasía que habíamos comentado. Yo le dije que una cosa era fantasear y otra muy distinta llevarlo adelante y tras hacerme un poco el remolón acepté a regañadientes. Así pues, nos decidimos a llevar adelante el plan.

Pero mi plan era otro diferente pues pensaba engañarle a ella. Había que hacerlo muy bien para que no fallara nada, ya que si en algún momento ella sospechaba algo se podría estropear todo y probablemente jamás me lo perdonaría.

Lo más fácil de decidir fue quien sería la persona elegida pues mi mujer se excitaba sobremanera cuando fantaseaba sobre un compañero mío de trabajo 10 años más joven que ella y con un tipo envidiable, Alfonso a quien le encantaban las chicas. Cuando se lo propuse ni que decir, que Laura se puso a mil solo con imaginárselo Así que un día le dije a Laura que había quedado con él, y después de tomar unas copas le había propuesto nuestro plan para que se tirara a Laura, aunque le dije que yo le había dicho a él que todavía yo no estaba decidido a hacerlo, que era sólo una idea. Le comenté a ella que Alfonso se quedó un poco sorprendido, y me dijo que no sabía si se atrevería, aunque dijo que le gustaría disfrutar de ella.

Al día siguiente quedamos nosotros él y su pareja para tomar unas copas, y mientras Laura y la novia de Alfonso hablaban de sus cosas yo hice como si fraguase el plan con él, mientras hablábamos de mujeres.

Al llegar a casa le dije a Laura que él me había dicho que lo estaba deseando, y que desde luego no le importaría participar, es más, que le encantaría disfrutar de ese cuerpo.

Mientras, yo iba fraguando mi verdadero plan. Tengo un amigo, Pedro, que tiene una mujer de grandes pechos y perfecto culo y que debe tener un polvo impresionante. Y un día de borrachera y entre risas le comenté mi idea.

Hacerle creer a mi mujer que se follaba a Alfonso mientras era él quien se la tiraba. A cambio más adelante hablaríamos del precio. Ni que decir su sí quiero. Se me ocurrió que esto debía pasar a la historia por lo que le comenté si sabía de alguien que nos pudiera grabar con mi vídeo cámara. Él me dijo que no me preocupara y que él se encargaría de ello.

Mientras yo había visto como Pedro miraba a Laura con otros ojos, y aprovechaba cualquier oportunidad para comérsela con la vista y dejar la mano por si caía algo.

Cuando le comenté a Pedro que estaba ultimando mi plan, me confesó que se había tirado muchas veces a su mujer pensando que era Laura y que tenía muchas ganas de hacer realidad esa fantasía. Pedro le diría a su mujer que se iba a cenar con unos amigos, y vendría a nuestra casa a la hora convenida como el hombre de la cámara. Yo le dejaría las llaves de casa, para que pudieran entrar y la cámara junto a la puerta. Mientras le dije que iría preparando a Laura, veríamos una película porno y cuando ya estuviera caliente la llevaría a la cama, la ataría y le vendaría los ojos. Ni que decir que esto no iba a hacer falta pues Laura estaría esperando a su Alfonso completamente caliente. Después, haría una llamada a su móvil, que sería la señal para que subieran y entrasen en casa sin hacer ruido. El se desnudaría en la planta y ellos vendrían a nuestra habitación silenciosamente. Y que después de disfrutar un rato de Laura, se irían tan sigilosamente como habían venido.

Y así fue el día señalado. Con Laura ya caliente y atada pensando en follarse a Alfonso, llamé a Pedro. Laura estaba todavía en ropa interior, un sujetador, unas bragas y un liguero que le hacían parecer una auténtica puta… a los pocos minutos de llamar Pedro estaban ya en la habitación, él desnudo y completamente empalmado, deseoso de disfrutar de semejante regalo y su amigo con la cámara en ristre. Cual sería mi sorpresa cuando me percate que su amigo era un negro bastante barrigudo.

Para cuando llegaron ya la había vendado perfectamente para que no viera nada y la había atado suavemente para que ella, cuando quisiese, pudiera deshacerse de sus ataduras. Le hice una señal a Pedro indicándole que podía comenzar. Se acercó muy poco a poco, como quien no se cree que lo que está viendo pueda ser verdad. Empezó a acariciar y besar a Laura, las piernas, el ombligo, los hombros… suavemente… fue bajando hasta los pechos, recorriendo cada centímetro de la piel de Laura, bajando poco a poco el sostén hasta dejar al descubierto sus preciosos pechos, con los pezones duros… empezó a acariciarlos con las dos manos, con delicadeza, para terminar, masajeándolos con cierta violencia. Laura estaba al borde del éxtasis sabiendo que su Alfonso se la iba a tirar. Mientras Pedro empezó a besar, lamer y mordisquear sus pechos, deteniéndose en los pezones, cosa que excitaba a Laura sobremanera. La respiración de Laura era cada vez más rápida… Pedro estuvo un buen rato disfrutando de esos pechos que tanto había soñado y poniendo a Laura cada vez más caliente. Laura estaba gozando y la cara de Pedro era de puro vicio. El negro, bastante nervioso, ya dejaba ver un gran bulto bajo su pantalón que iba creciendo a medida que el ambiente se caldeaba.

Al cabo de un rato le quitó las bragas y la dejo tan sólo con el liguero mientras seguía lamiendo sus pechos y con una mano le acariciaba el clítoris. Cuál sería su sorpresa al descubrir el chochito retocadito de mi mujer. Él que muchas veces había fantaseado con tirarse alguna nínfula se encontraba ahora con doble premio, fallándose gratis a la mujer de otro y además pudiéndose imaginar que era una jovencita. Laura empezó a ponerse como una moto y a gemir. Yo me estaba poniendo muy caliente al ver a Laura disfrutar así con otro mientras alguien lo grababa. Ella seguía con sus caderas los hábiles movimientos de la mano de su deseado Alfonso.

Pero Pedro quería aprovechar esta oportunidad y quería disfrutar de Laura al máximo y hacer con ella lo que tantas veces había soñado. Se incorporó y puso su polla tiesa delante de la boca de Laura, que empezó a lamerla con auténtico placer, Laura se desató una mano agarró fuertemente su verga y comenzó a succionarla con verdadera pasión, se la tragaba entera hasta los huevos. La cara de placer de Pedro era indescriptible Mientras Laura con su boca le seguía haciendo una maravillosa mamada, una cosa que a él siempre le había gustado y que nunca había podido practicar con su mujer, ya que a ella no le gustaba pues decía que se atragantaba.

La verdad es que Pedro no tenía muy claro hasta donde le dejaría llegar, y cuando retiró su polla de la boca de Laura se me quedó mirando pidiéndome permiso para continuar su particular trabajito. Yo le hice un gesto de asentimiento con la cabeza, indicándole que era toda suya y se dispuso a follársela. Empezó poco a poco, tenía una polla hermosa y muy gruesa y comenzó introduciéndole sólo la punta, moviéndola en círculos, haciéndole sufrir, haciéndole gemir como una gata en celo, hasta que al cabo de un rato estaba pidiéndole que se metiera hasta dentro.

Yo no aguante mucho esta situación: era demasiado excitante el tener a Laura con las piernas abiertas, ese chocho semi depilado y pidiéndole que Pedro se la follara, mientras el negro no podía más y comenzaba a sudar, pero de sufrimiento. Había deseado esta fantasía demasiadas veces como para reprimirme ahora, así que sé cuándo Pedro se la empezó a follar con todas sus fuerzas, me dirigí hacia la boca de Laura y mientras Laura comenzaba a susurrar el nombre de Alfonso, le metí mi polla en su boca. Laura se estremeció de placer al ver que yo me decidía a tomar parte y que tenía dos pollas para ella solita. Sus gemidos de pasaron a ser gritos de placer, mientras Alfonso al mismo tiempo que se la follaba, no paraba de tocarle y sobarle los pechos.

Era una situación enormemente excitante, ver a mi mujer siendo follada por otro, disfrutando con otro y lo mejor, pensando que era Alfonso quien se la follaba, mientras el hombre de la cámara sufría al no poder participar. Además, yo sabía lo que Pedro estaba disfrutando con ella y el morbo que le daba estársela tirando… Laura tuvo varios orgasmos, hasta que por fin Pedro me hizo ademán de que se iba a correr. Le hice salir y poner su polla en la boca de Laura mientras yo le comenzaba a perforar su culo. Laura emitió un grito de dolor al ver su culo agujereado mientras Pedro sin poder aguantar más se corrió dentro de su boca. Laura lamió toda la polla y para mi sorpresa intentó ponérsela otra vez a tono. Viendo que no había tenido bastante y teniendo al hombre de la cámara con la polla a punto de estallar me salí de su culo, y ofrecí al negro tan sagrado lugar. Él que no se podía imaginar esa oportunidad y que ya llevaba un rato pensando en la monumental paja que se iba a hacer no perdió el tiempo. Sacó la monumental tranca que tenía (es cierto lo que dicen de los negros) y se la hundió hasta dentro. El grito que Laura emitió me llegó a preocupar pensaba que ese animal la había destrozado, pero poco a poco el tono cambió y se convirtió en un tono de súplica pidiéndole más. Yo salí de su boca, hice salir al negro y me tumbe en la cama penetrándole por la vagina e indique al negro que la follase por detrás. Qué os voy a contar… ¡qué polvo! Laura acabó completamente agotada entre varios orgasmos mientras el negro y yo derramábamos todo nuestro semen en su interior.

Cuando acabamos ambos salieron tan silenciosamente como habían entrado dejando a Laura completamente agotada en la cama y a mí con la sonrisa en el rostro.

Laura me dijo que nunca olvidaría esto y que buscaría la forma de agradecérmelo.

La segunda parte vendría un tiempo después; me tocaba a mí disfrutar de la mujer de Pedro y de la sorpresa de mi mujer.