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Mi esposa es una mujer muy caliente (parte 1)

Una pareja juega a tenis de mesa. El hecho de que el top deje casi escapar los pechos de ella atrae a un grupo de chicos y chicas. En la habitación del hotel empiezan a beber y termina todo en una orgía de sexo a tope.

Antes de comenzar mi relato les daré una descripción de mi persona. Soy una mujer bastante atractiva, mido 160 cm., rubia, delgada, peso 50 k., practico danza, lo que hace que mi cuerpo se mantenga muy bien formado. Mis medidas son: 93-61-92.

Cuando salimos con mi esposo, me gusta vestir muy provocativa, para que los hombres me deseen y a él lo envidien. Tengo un pequeño problema, me cuesta mucho tener un orgasmo, por lo que me gusta estar mucho rato teniendo sexo sin parar.

Mi esposo es un gran amante y me comprende perfectamente. Mis fantasías son las mismas que las suyas, por lo que nos llevamos sexualmente muy bien.

Luego de nuestra primera experiencia, con Carlos y Martín, me pasé la tarde descansando de la «paliza» que había recibido, pero seguía estando caliente. Ya para la noche me encontraba mucho mejor y lo único que realmente me dolía era mi culito, que por estar bastante lastimado, todavía molestaba bastante para sentarme.

Esa noche sería nuestra última noche en el hotel, por lo que pese a mis dolores, habíamos decidido pasarla muy bien. Me vestí para la ocasión; me puse una minifalda de lycra bien ajustada y bien cortita de color negro, bombachitas negras tipo hilo dental, bien metidas en la cola, zapatos de tacón y un top bien cortito que apenas tapaba mis senos y que si levantaba los brazos dejaba ver hasta mis pezones.

Aproximadamente a las 22.00 llegamos a la cantina, a la zona de juegos y pedimos con Alberto raquetas para tenis de mesa.

Comenzamos a jugar Alberto contra mí, y lo cierto es que Alberto es un excelente jugador, por lo que cuando vio que había bastante platea mirando no el juego, sino mis atributos, ya que nadie se puso detrás de Alberto, sino todos detrás de mí, comenzó a tirarme pelotas largas y muy cortitas, lo que obligaba a tener que estirar los brazos y a tener que inclinarme mucho sobre la mesa, cosa que los asistentes aplaudían bastante ya que se me veían casi todos mis atributos.

En medio del juego vemos que se acercan Martín y Carlos junto a un grupo de chicos y chicas, de alrededor de 18 años. El grupo era de seis, donde dos eran chicas. Los chicos, al igual que nuestros amigos, se veía que eran deportistas por sus cuerpos bien formados, en cambio las chicas, una de ellas, pelirroja muy bonita, bajita, me miraba sin quitarme los ojos de encima, mientras que la otra, morenita, un poco más alta, parecía más tímida.

El grupo se acerca a nosotros y comenzamos a conversar, luego de las presentaciones. La pelirroja, de nombre Ana es la hermana de uno de los chicos del grupo y Antonnella, la morenita, es la novia de otro de los chicos.

Luego de tontear un rato y de jugar al tenis de mesa y al pool, decidimos sentarnos a tomar algún refresco. Como casi todos eran menores de 21 años en la cantina no nos venden bebidas con alcohol, lo que produce la protesta de los chicos. Ante esta situación, Alberto les propone que él, al ser mayor de edad, se queda en la cantina, compra algunas botellas de licor y nosotros nos vamos a la habitación con algunos refrescos. Todos quedan encantados con la propuesta y rápidamente me acompañan a nuestra habitación.

Camino a la habitación Carlos se queda un poco para atrás junto conmigo, mientras el resto de la pandilla se adelanta con Martín. Carlos aprovecha un codo en el camino para apretarme contra la pared y meterme mano a gusto, en un primer momento intento rechazarlo pero no lo hago, incluso me mete tres dedos en mi rajita que se humedeció rápidamente.

El sexo con violencia comenzaba a excitarme….

Llegamos a la habitación todos juntos, cuando Alberto llegó con las botellas de licor los chicos aplaudieron. Servimos whisky con coca cola en vasos grandes para todos y al poco rato ya nos estábamos contando historias íntimas. Raúl, el novio de Antonnella, bastante alegre por el alcohol, comenta que a su novia solamente le hacía sexo oral ya que ella tenía miedo de quedar embarazada y no le gustaba usar preservativos. Antonnella le contesta con un codazo en las costillas.

Alberto, a propósito, puso la calefacción de la habitación al máximo, por lo que al poco rato todos comenzamos a sentir calor mientras seguíamos tomando alcohol, esta vez era gin con pomelo. Alguno de los muchachos se quitaron las camisas y nos decían que todos debíamos quedar igual, que las chicas se quitaran la ropa de arriba. Yo les dije que no tenía problemas, pero solo lo haría si todos nos poníamos igual…

Ana vestía vaqueros muy ajustados y una camiseta de lycra de manga larga, por lo que estaba con bastante calor y dijo que ella se sacaba la parte de arriba, lo que provocó que su hermano la mirara como para matarla, pero ella sin hacerle caso me dijo «Laura, ¿me ayudas?».

Yo nunca había tocado a una mujer, por lo que me puse muy nerviosa y noté como la bombacha se me empapaba por la excitación. Las dos nos paramos en el centro de los chicos y yo con mucha delicadeza comencé a levantarle lentamente la remera, acariciándole la espalda. Cuando llego a la altura de sus tetitas, me pongo a su espalda y comienzo a acariciarle la barriga y subo por sus tetitas, apretándolas con fuerza y tiro de la remera hacia arriba, quitándola del todo, por lo que ella queda solamente de soutien y vaqueros.

Miro sus senos y los encuentro preciosos, pecosos, bien duros, no muy grandes, perfectos. El soutién apenas tapa los pezones. Siento ganas de abrazarla, de besarla, de tocarla. Ella me lee el pensamiento, me sonríe y me da un beso en la boca y me dice «gracias por ayudarme». Quedo que vuelo y le pido: «Ana, ¿me ayudarías tu a mi?.

Con la mirada mas cómplice que he visto, me mira a los ojos y me dice que eso es lo que estaba deseando. Mete sus manos por debajo de mi top y toma mis senos que están por reventar. Que hermosa sensación, siento que tengo un orgasmo a punto de llegar y no quiero tocarme.

Ana me pellizca los pezones y luego los besa para recién después quitarme el top. Me tiemblan las piernas, no puedo sostener en pie y caigo de rodillas. Ella hace lo mismo y nuevamente mete uno de mis senos en su boca y suavemente me muerde un pezón, lo suelta, lo lame y lo vuelve a morder, ahora más fuerte y tira de él con los dientes. Me estoy casi acabando. Ella lo sabe. Mete su mano debajo de mi mini y aparta la tanga con los dedos. Mete dos dedos en mi rajita y con el pulgar me acaricia el clítoris. No puedo más y me acabo, tengo convulsiones, grito, pido que me coja, que me la chupe. En esos momentos quiero que me hagan de todo.

El hermano de Ana aprovecha la situación y con la verga totalmente parada se arrodilla detrás mío y me la pasa por mi raja totalmente mojada. De un tirón me arranca la tanga y nuevamente pasa su verga por toda mi raja lubricándola para posteriormente ponérmela en la entrada de mi culito que en ese momento no me importó que estaba lastimado de la noche anterior. Doy un golpe de caderas hacia atrás y la mitad de su verga queda metida dentro mío, entonces él empuja y siento sus huevos golpear contra mi conchita.

Ana se da vuelta y se coloca debajo mío con su boca en mi conchita y comienza a lamerla, mientras dos de los chicos le quitan los jeans y la desnudan completamente. Su conchita, al contrario de la mía no está depilada, pero presenta una muy escasa cantidad de pelitos muy rojos, que me enloquecen. La quiero probar. Me tiro sobre ella y comenzamos un sesenta y nueve que hace que los demás se enloquezcan. Me agarra la cabeza con fuerza mientras le chupo y succiono el clítoris y meto dos dedos en su culito, muy apretado, muy rosado. Se acaba.

Se hace un arco y se deja caer, gime y sopla, grita, hace otro arco y queda como desmayada, jadeando. Sigo lamiendo su rajita y Ana tiene pequeños espasmos hasta que queda como dormida. Aberto y otro chico, la quitan de abajo mío y como un muñeco la sientan encima de un Martín que la espera totalmente empalmado. Ella apenas emite un muy debil nooo, pero dejan que se lo hagan. Alberto comienza a lamerle el culito y ella apenas emite quejidos y casi no se mueve. Mientras tanto Martín se la clava con violencia desde abajo.

Veo que Alberto se coloca en posición de penetrarla por el culito, entoces ella abre muy grande los ojos y dice, «eso no, por favor, eso no», pero ya es tarde, ya está totalmente penetrada y los dos machos se mueven en forma frenética dentro de ella. Ella repite «Nooo, por favor basta, me acabo, me acabo…» y nuevamente se arquea quedando prácticamente sentada sobre Martín y se deja caer. Se arquea nuevamente y grita, llora, gime, pide más, más…. ahora las convulsiones, los temblores. Otra vez como desmayada. Alberto y Martín se acaban casi al mismo tiempo y así quedan los tres por un rato.

Mientras tanto, Carlos se acomoda para que me siente encima suyo, con mi macho prendido de mis caderas me arrastro hasta poder clavarme la preciosa y parada pija de Carlos, me llena toda. Los dos se acaban, otro llena mi culito, que ya no me duele…