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Las maldades de mi mujer

Siempre que íbamos al Palmar, se nos acercaba un negrito muy simpático a intentar vendernos algo, ya que una vez le compramos una toalla grande. Cada vez que nos veía se acercaba y aprovechaba para descansar y comerse con la mirada a mi mujer, que a sus 49 años aún tiene un cuerpo de escándalo.

 He de decir que la playa es nudista y nosotros practicamos el nudismo. Ese último día, Paco, que así llamaré al vendedor de la playa, miraba con más descaro las tetas de mi mujer, que son de un buen tamaño, firmes y con una aureola sonrosada coronada con un pezón puntiagudo y duro.

 El culo, no muy respingón, pero bastante apetecible, con las carnes bien puestas y donde agarrar, y por supuesto el coñito bien depilado al láser y con un pequeño manojito de pelos encima. Esta parte del cuerpo es la que más llama la atención, ya que su coño es bastante grande con los labios sobresaliendo y un buen clítoris.

 Mi mujer, que se da cuenta del chequeo de Paco, me dice de bañarnos, y en el agua me confía que en vez de ponerla nerviosa lo que se está poniendo es muy cachonda. Esta confidencia no me la esperaba, porque, aunque mi mujer es muy activa sexualmente y le gusta casi de todo, (jugar con juguetes, hacerse fotos follando, mamando y tragando leche, follar en sitios al aire libre…) siempre que bromeaba con ella acerca de tener otra polla humana para ella, me decía que con la mía y sus consoladores tenía bastante.

 Le pregunté que hasta dónde quería llegar y me confesó que le gustaría por lo menos poner cachondo a Paco y sentir su lechada en sus tetas. Yo le dije que, si eso no suponía un problema, pues adelante, que ella ponía los límites. A todo esto, yo estaba súper empalmado, por lo que le pedí que saliera ella antes y que después me unía yo cuando me calmara.

 Tardé unos 10 minutos en salir y vi a Paco totalmente desnudo junto a ella. Conforme me acercaba, pude comprobar que nuestro amigo hace honor a la creencia de hombre de color pollón grande. Una mirada cómplice con mi mujer me bastó para comprender que ella también estaba sorprendida ante generoso atributo.

 Nada más acercarme, me pide que le unte crema, que se está quemando con el sol. Le digo que espere a que se me sequen las manos o, que, si no le importa, se la ponga Paco, que con la mirada dice que sí.

 Se levantan los dos y empieza a untarle crema por los hombros y la espalda. Al ver que sigue por las piernas, mi mujer le dice que el resto del cuerpo también necesita protección, y especialmente las zonas que habitualmente están cubiertas por la ropa.

 Este comentario hace que la polla de Paco empiece a ganar tamaño y grosor y sus manos empiecen a masajear el culo de mi mujer con tanto empeño que os aseguro que podría estar todo un año sin untarse protección solar por esa zona. Yo, que conozco bien a mi mujer, me doy cuenta de que ya está bastante excitada con sus pezones duros como piedras.

 Cuando Paco cree que ya le ha sobado bastante el culo, empieza a echarle crema por delante y a sobarle de manera lujuriosa las tetas, llegando a empalmarse completamente, por lo que debido a la cercanía de alguna pareja tuvo que ponerse el bañador para desencanto de mi mujer, y pedirme que sea yo el que termine de echar el protector solar.

 Con mucho esmero y dedicación, escondidos tras un par de sombrillas y una toalla manta que pusimos como si fuera una tienda, tumbo a mi mujer y empiezo a masajear el coño untando la protección. Aprovecho para, de cuando en cuando, meter un par de dedos por su rajita y a abrirle completamente los labios para que Paco viera el material.

 Al cabo de un rato, mi mujer, que ya está más que caliente, nos pide que con un par de toallas de las que lleva Paco para vender, tapemos lo poco que queda al descubierto para evitar que nos graben con algún dispositivo móvil. Una vez terminado de cerrar del todo la improvisada tienda de campaña, le pide a Paco que se desnude de nuevo, viendo que, aunque el pollón está a media asta, el tamaño es considerable.

 Más adelante Paco nos confirma que le mide 28cm de larga. Mi mujer nos comenta que está muy cachonda, pero que hay límites que no va a traspasar, así que le dice a nuestro amigo que se dedique a mirar y si quiere a masturbarse. Ella, mientras tanto, se ha puesto a 4 patas y en posición de 69, por lo que empiezo a comerle el coñito y ella mi polla.

 Su culo queda a la altura de la cara de Paco, que ya está con su pollón en la mano. Reconozco que a mi mujer le encanta cómo le como el coño. Empiezo con una suave pasada de lengua húmeda por la rajita, una vez que la veo bien ensalivada le meto la lengua lo máximo posible y luego me dedico a su clítoris que separo con mis dos dedos y lo dejo indefenso ante mi lengua y boca.

 Es ahora cuando con la lengua dura empiezo a darle vueltas a su botoncito, hasta que veo que es el momento y mordisqueo su clítoris, con fuerza, pero sin hacerle daño, por lo que se corre casi al momento.

 Es tal el grado de excitación, que le pide a Paco que coloque la punta de su polla en la entrada de su coñito, pero sin que llegue a metérsela. Como no hemos cambiado de postura, la polla de Paco queda a escasos centímetros de mi boca, llegando a escurrirse unas gotas de líquido preseminal que por sorpresa caen en mi boca y que yo, sin decir nada, me trago. El sabor no me desagrada. Creo que mi mujer se da cuenta de que he saboreado líquido de nuestro amigo y, justo en ese momento, me corro en su boca.

 Ella se da la vuelta con toda mi leche en su boca y suelta mi corrida encima de la polla de Paco, que cae gran parte dentro de mi garganta. La situación me vuelve a poner a 100 y no le hago ascos a tragarme mi propia leche. Paco sigue con su masturbación y nos hace ver que se va a correr en breve, y le pregunto a mi mujer que en donde quiere recibir la leche.

 Ella vuelve a ponerse en posición de 69 y dice que quiere la leche en su culo para que resbale y caiga en mi boca. Yo, de la excitación que llevo, no digo que no, por lo que Paco empieza a descargar leche en el culo de mi mujer, 1, 2, 3, 5, 6… creo que hasta 8 chorreones. A partir del tercer chorreón ya algunas gotas empiezan a descender por el coñito de mi mujer y ella pide que se lo limpie con mi lengua.

 Los tres siguientes chorreones van directos a mi boca, lo que me hace tener una arcada, y escupo lo que puedo, ya que por poco me atraganta tanta leche. A consecuencia de ello, mis labios y parte de mi cara queda llena de la leche de Paco. Ni que decir tiene que mi mujer se corre como una loca en cuanto termino de limpiar su coñito.

 Le pido kleenex a mi mujer para limpiarme la cara y ella con su lengua empieza a arrastrar la leche hasta mi boca, y me ordena que me la trague. Tras unos minutos de recuperación, Paco propone un juego, pero esto ya es motivo de otro relato, ya que se nos hace tarde. Quedamos en volver al día siguiente.

Tras un día muy intenso de lujuria, Paco propuso un juego muy excitante. Mi mujer haría una petición y Paco y yo jugaríamos a piedra, papel o tijeras, y el ganador decidiría quién hace lo que mi mujer pidió.

 La primera petición de mi mujer consistió en pasear por la playa durante 2 minutos con la polla tiesa. Gané yo y mandamos a Paco a dar el paseo. Como recompensa, mi mujer le dio unos cuantos meneos al pollón para que ganara consistencia.

 Vimos como cada vez que pasaba por al lado de una chica, esta miraba con descaro el atributo de Paco. Incluso vimos como una pareja tomaba fotos de él. Paco, sabedor de lo que tiene entre las piernas, andaba muy despacio en incluso se ponía adrede en la visual de las chicas.

 Segunda petición: el que gane decide si los otros dos le comen la polla al perdedor o, al contrario. Ufff con la malvada de mi mujer. Por una parte, si gano cumpliré una fantasía que es que me coman la polla dos bocas, pero nunca había pensado en un hombre como segunda boca. Si pierdo, a tragar carne mechada.

 Piedra, papel o tijeras… Gana Paco. Los sudores y mi polla empalmada delatan mi grado de excitación, aunque Paco también está ya a punto. Decida lo que decida va a ser una situación muy comprometida.

 Antes de su decisión, propongo que el tercer reto sea mi mujer la que tenga que cumplir con una petición nuestra, si ella acepta yo no pondré ningún problema a hacer lo que decida Paco. Para ver quien gana la apuesta, Paco propone que, si su polla entra entera en el coño de mi mujer, gana ella, y si no, gano yo. Ella no quiere aún ser follada por Paco, pero le hago ver que solo vamos a usar la polla de Paco como si fuera una regla, nada de folleteo, solo medir. Al final accede, pero con la condición de que Paco sólo empuje lo necesario para meter la regla.

 Ahora toca decidir lo que hay que pagar. Yo que sé que a mi mujer el anal no le va, pido que si gano yo me deje follarle el culo. Ella dice que vale, pero si gana ella es Paco quien me folla a mí el culo. ¿No he dicho antes que mi mujer es una malvada? Es tal el grado de deseo que tengo de follarle el culo a mi mujer que, sin pensar en las consecuencias, digo que de acuerdo. La decisión de Paco es que se la mamemos los dos. Ufff… ¡en unos minutos puedo estar mamándole la polla a un tío y luego siendo follado por él! Miedo me da de cómo va a dejar mi ano.

 Para no dilatar más la espera, mi mujer empieza a lamer los huevos y a succionarlos, lo que hace que el pollón de Paco alcance su máxima potencia. Le digo que pruebe a meterse en su boca todo lo que pueda, y sólo consigue con gran esfuerzo tragarse el glande y un par de centímetros más. Como ve que me hago el remolón, acerca la polla de Paco a mi cara y me besa con pasión, poniendo el aparato en medio de las dos lenguas.

 Yo, con un poco de reparo y cierto asco, solo le doy un tímido lametón, pero mi mujer me acerca el capullo y me dice que ahora me toca a mí meterme lo máximo que pueda en la boca. Abro la boca y ensalivo a fondo, el cabezón llena casi toda mi boca y creo que sólo voy a poder un poco más. Poco a poco mi boca se va acostumbrado al tacto y sabor de ese trozo de carne y empiezo a lamer y chupar como si fuera un experto. De hecho, soy un experto, ya que como tío que soy, sé lo que nos gusta que nos hagan cuando nos la maman.

 Insiste mi mujer en hasta dónde soy capaz de tragar, y con gran esfuerzo y una pequeña arcada, consigo meterme un poco más de media polla, calculamos unos 16 cm más o menos. Paco comenta que, exceptuando su pareja, nadie ha sido capaz de meterse más de media polla en la boca. Esto hace que me envalentone y le digo a mi mujer que lubrique bien la polla de Paco, que me la voy a meter entera. Ella dice que si eso es así me tiene preparada una sorpresa. Como no me fio de ella, le pido que se la cuente a Paco para que luego no se haga la olvidadiza.

 Mientras mi mujer ensaliva a conciencia el pollón, yo me dedico a lamerle los huevos. Tenemos que hacer un alto, ya que está llegando mucha gente a la playa y corremos el riesgo de ser descubiertos. Cuando salgo de nuestro parapeto, veo que hay varias parejas al lado nuestra bastante cerca, por lo que por sus risitas y miradas deducimos que se están enterando de todo.  Miradas cómplices que nos hacen entender que no les importa lo que hacemos y que no nos van a importunar.

 Así que manos a la obra, o, mejor dicho, lenguas a la polla. En unos minutos volvemos a estar de nuevo mi mujer ensalivando y yo ayudando a ello. Me dice que tengo tres intentos y si no directamente Paco me tiene que follar el culo. Si lo consigo, sorpresa consensuada.

 Allá voy, puntita dentro sin mucho esfuerzo, glande conseguido ya con un poco de molestias, dos, tres, cuatro, seis, ocho centímetros más y arcada y primer intento fallido, pero habiendo conseguido meterme un par de centímetros más que la primera vez.

 Mientras descanso, ya que creía que la mandíbula se me desencajaba, sigo lamiendo junto con mi mujer, y Paco nos dice que aún no está listo para la corrida. Segundo intento de garganta profunda, superado sin dificultad los 16 primeros centímetros, pero aún quedan 12 más.

 Mi mujer súper excitada no para de animarme y tocarse. Con mucha guasa, empieza a hacerme un beso negro para según ella ir dilatando y lubricando mi culo. La lengua de mi mujer metiéndola en mi culo hace que me den ganas de dejarme ganar para ni que decir tiene que me encantan que me haga el beso negro, aunque a ella no le hace gracia hacérmelo, así que me lo tomo como un regalo.

 Consigo aguantar una arcada y meterme otros cuatro o cinco cm más, 21 cm de pollón en mi garganta y… ufff… otra arcada y para fuera. Ya sólo me queda un intento y Paco sugiere que me tumbe boca abajo y apoye mi cuello en una mochila para que quede mi cabeza colgando, que así es como su pareja consigue tragársela entera, lo malo es que quedo a su merced.

 Me coloco como dice y le pido que no empuje, que se deje hacer. Del tirón en esa postura consigo meterme más de la mitad y siento como aún tengo holgura para unos pocos centímetros más, pero creo que no voy a poder con toda.

 Me gusta sentir mi boca llena y me hace darme cuenta de lo que es comerse una polla, y agradezco a mi mujer lo experta que es. Ella me dice que aún quedan unos 10 cm por tragar y que es mi último intento. Cojo aire y trago 4 o 5 cm, ya casi la tengo entera, pero mi mujer aún no da el reto cómo conseguido.

 Paco me advierte que le queda poco aguante y que como descargue su leche en lo profundo de mi garganta, lo voy a pasar mal. Eso me hace coger aire y hasta el fondo, 28 cm en mi boca. Además, consigo tocar con mis labios los huevos de Paco y ya no se me hace insoportable el mantener ese trozo de carne en mi boca, por lo que empiezo a sacar y meter la polla a un ritmo frenético, hasta que siento la leche caliente en lo más profundo de mi garganta que me obliga tragarme hasta la última gota.

 Mi mujer me pide que describa qué sabor tiene, y es como amargo, pero a la vez con una pizca de dulzor, un poco cremoso y caliente. Exhausto, le pido a Paco que me diga cuál es la sorpresa, pero antes hay que ver si el pollón de Paco entra entero en el coñito de mi mujer, que, dicho sea de paso, está muy lubricado y dispuesto.

 Ella prefiere montarse encima para poder controlar y de paso mirar a la cara de Paco, que aún no ha perdido vigor su polla. Nada más poner el capullo en la entrada de su coñito, veo que mi mujer hace un gesto de dolor, por lo que doy por hecho que no va a entrar completamente. Iluso de mí, de nuevo la malvada de mi mujer me la ha jugado y, con una sonrisa picarona, pega un fuerte culazo y se mete de un empujón toda la carne.

 Para quedar constancia de que le cabe toda se pone a cuatro patas y me pide que coloque mi cara entre sus piernas para ver mejor cómo entra. Lo hago y le pido a nuestro amigo que la meta poco a poco. Así lo hace, y le recuerdo a mi mujer que no habíamos hablado de ser follada, pero al ver la cara de placer de ella, no puedo negarme a que reciba a cuatro patas.

 Mientras yo le voy comiendo el coñito y Paco fallándola, siento como les llega el orgasmo a los dos. Paco decide correrse en la cara y tetas de mi mujer. Esta corrida es menos intensa que la que yo he recibido en mi boca, pero aun así llena la boca y las tetas de mi mujer, que con la calentura me dice que la sorpresa es que va a intentar una doble penetración. Ufffff… pero eso sería otro día. Volveré a escribir la experiencia.

Al cabo de una semana, volvimos a coincidir con nuestro amigo en la playa. Traía a cuestas una carpa de 3×3 que podía tapar completamente para mantener las miradas indiscretas a raya y así estar más cómodos. Colocamos la carpa lo más cerca de las dunas posibles alejados de las demás personas. Mi mujer había traído lubricante para hacer más fácil la doble penetración y mi anal con Paco.

 Para decidir por dónde empezamos, Paco nos propuso un reto. Teníamos que convencer a una persona de nuestro sexo a que se uniera solo como mirón o mirona. Ambos estuvimos de acuerdo y nos lanzamos a la búsqueda del mirón o mirona. Ganó mi mujer, que se presentó con un bellezón de tía de unos 25 años. Tetas firmes, culto de infarto y coñito depilado al cero.

 Así que mi mujer empezó a comerme el culo y a lubricármelo. He de confesar que, durante la semana de espera, me he entrenado y me he llegado a meter un consolador de mi mujer de 22 cm y un poco menos grueso que la polla de Paco. Una vez lubricado mi culo, empieza a lubricar la polla de Paco.

 Sara, que así se llama la mirona, se está tocando y comenta que, si no me cabe a mí, ella está dispuesta a ocupar mi lugar. Mi mujer le recuerda que solo ha venido a mirar, pero que si quiere luego cuándo terminemos ya hablaremos.

 Para hacerme más llevadero el tema, mi mujer se coloca debajo, yo estoy a cuatro patas y empieza a hacerme una felación a la vez que le ordena a Paco que empiece con su clavada. Debo de reconocer que estaba súper excitado, mi mujer comiéndome el nabo, Sara cada vez más cachonda y Paco con su pollón en mi ojete a punto de desvirgarlo, o eso creían ellos.

 El primer empujón de Paco hace que me retuerza de dolor, pero a la vez de gusto. Noto como entra casi todo el glande, pero se topa contra mi esfínter, que opone resistencia. Se la saca de nuevo y con un par de dedos me lubrica el interior y ahora con un poco de esfuerzo entra todo el grande. Intenta darle ritmo a la follada, pero el dolor hace que yo le pida parar. Le comento a mi mujer que ya me ha metido un buen trozo, pero ella no está satisfecha. Argumenta que cuando le toque a ella querré meterle todo dentro. Le digo que dudo que ni ese pollón entre en un culo, y Sara dice que a ella seguro que le entra.

 Se pone encima de Paco y con un poco de lubricante y dos empujones, el culo de Sara se traga la polla entera. Mi mujer se vuelve hacia mí y me dice: ¡lo ves quejica cómo entra!

 Mientras se folla el culo de Sara, yo aprovecho para lubricarme aún más el culete. Sara se corre como una loca, pero Paco aún no, por lo que mi mujer vuelve a ponerme a cuatro patas y empieza a mamar de nuevo mi polla y coge la de Paco y con su ayuda me la mete de nuevo en el culo, que ya está más dilatado y lubricado, por lo que logra tragar más de la mitad.

 Noto cómo Paco empuja con fuerza, pero mi culo no cede, por lo que le pido a mi mujer que dé por bueno el reto. Ella contesta que cambiemos de postura, a ver si es posible que entre más. Sara propone que me tumbe boca abajo y levante las piernas ofreciendo el ojete a Paco, que se pone con las piernas muy abiertas y me la mete en esa postura. Parece que así hay menos resistencia, y Paco, que lo nota, empieza un mete y saca en el que poco a poco va metiendo más carne dentro de mi culo.

 Ya casi está dentro cuando noto que me voy a correr, y le pido un último esfuerzo para introducirla entera. Coge fuerzas y me la mete hasta los huevos. Esto hace que yo no aguante más y, viendo mi mujer que me voy a correr, le pide a Sara que reciba toda mi leche en su boca. Como niña buena, ella obedece y se traga toda mi lechada, que no es poca cosa.

 Mientras, Paco sigue con su metesaca, cada vez más duro, lo que me produce un pequeño desgarro y empiezo a sangrar, aunque no lo suficiente para pedirle que pare. Por el contrario, como estoy muy cachondo, quiero que se corra dentro de mi culo. Así lo hace, y noto cómo se escurre la leche hacia fuera. No es muy agradable la sensación de suciedad que siento, así que decido ir a darme un baño para limpiarme.

 Cuando vuelvo, veo acercarse a un grupo de 5 o 6 vendedores como Paco, todos con muy buena pinta. Paco me dice que ahí están los participantes de la sorpresa que mi mujer me tiene preparada. Yo me quedo a cuadros, y le digo que para una doble penetración no hacen falta 8 tíos. Mi mujer se ríe y me dice: ¿recuerdas que una de tus fantasías es verme follar con más de un tío? Pues aquí tienes tu fantasía a punto de ser realizada.

 Esto me coge de sorpresa y, entre un poco de miedo y mucho de excitación, no soy capaz de oponerme. Así que para seguir la dinámica le propongo a mi mujer un juego: tiene que mamar todas las pollas con los ojos tapados y luego volver a mamarlas sin la venda para identificar las pollas.

 Ella apuesta a que por lo menos identificará la mía, la de Paco y 4 más. Si gana ella, puede pedirme lo que quiera, pero si pierde, el que pone condiciones soy yo. Aceptamos el reto y empieza con la primera mamada. Primer amigo y con una inmensa polla también. Se lleva un par de minutos con cada una de ellas hasta terminar con las ocho.

 Sin quitarse la venda, dice que la quinta es la de Paco y la octava la mía. Acierta, pero Le quedan 4. Se dirige al que la tiene más chica pero muy gorda, la mama un rato y dice que es la tercera, otro acierto. Al final no falla con ninguno, así que me toca pagar prenda.

 Su petición es que me salga y la deje a solas con los 7 negritos. Le digo que no, que yo eso no me lo pierdo. Ella me dice que lo grabará todo en vídeo y que luego si soy bueno podré verlo. En fin, que acabo cogiendo una toalla y me pongo a 200 metros.

 Al cabo de una hora veo que Paco me llama y, cuando entro, veo a mi mujer completamente extasiada y toda llena de semen, cara, boca, pecho, culo… Lo único que me preocupa es que sea sin virgen del culo, que eso quería yo desvirgarlo.

 Está tan cansada que se va a dar un baño y luego me enseña el vídeo. Imaginad el paseo desde las dunas hasta el agua, unos 150 metros, con tu mujer de la mano y con la cara llena de semen y todo el cuerpo embadurnado en semen. La cara de los playeros era un poema.

En el trayecto de vuelta a casa, mi mujer no quiso darme detalles de lo que vería en el vídeo. Lo único que me dijo es que lo había grabado Sara. Todo el camino conduciendo a casa me lo pasé empalmado y un poco preocupado por si mi mujer había entregado su culito a otro que no fuera yo. Le pregunté una y 1000 veces si su culito seguía siendo virgen y ella me decía que en el caso de que no, ¿qué pasaría? Le dije que me molestaría pero que sería algo que podría perdonar, porque con 7 pollas para ella y el calentón que llevaba, entendería que se hubiera dejado follar el culo.

 En fin, que nada más llegar a casa quise ver el vídeo, a lo que ella se negó. Me dijo que no tenía fuerzas para verlo y que al día siguiente mientras yo trabajaba ella lo editaría. Toda la mañana en el trabajo empalmado. Incluso en mi rato de descanso tuve que aliviarme porque el pantalón me iba a estallar.

 Cuando llegué a casa me dice mi mujer que ha editado el vídeo y que tiene otra sorpresa preparada. Miedo me da a mí. A eso de las 18 suena el timbre y eran unos amigos que venían a casa invitados por mi mujer a ver un vídeo muy especial. Me quedo con la cara a cuadros. La verdad es que tenemos mucha confianza con ellos y más de una vez hemos hablado de nuestras fantasías y mi mujer y Mili, que así se llama ella, habían fantaseado muchas veces con ser folladas por varios tíos.

 Mi mujer, con una sonrisa picarona, me dice que esa es la sorpresa. Lo vamos a ver junto a Mili y mi vecina Raquel que aún estaba por llegar. Mi vecina es una mujer de unos 30 años, divorciada dos veces y que tiene muy buena relación con mi mujer, pero no sabía que tanto. Raquel llega como siempre tarde y espectacular. Tanto Mili como Raquel están las dos muy buenas. Yo sabía por comentarios de mi mujer que Raquel era muy liberal y fogosa y de Mili qué hablar, lo conozco todo de ella y ella de mí.

 Total, que con un café y sentados en el sofá, empieza la proyección. Mili y Raquel nada más empezar dicen las dos al unísono: «Hija de puta, ¡qué 7 pedazos de rabos para ti!», haciendo especial comentario al de Paco y a uno de ellos. Mi mujer, mirando a la cámara, empieza a mamar rabos metiéndose casi entero en la boca uno de ellos ante la sorpresa de mis invitados. Mientras, un par de ellos le comen el coño a la vez. No se aprecia bien, pero Mili, conocedora de que a mi mujer no le va el anal, le pregunta si también le están comiendo el culo. Ella, muy picarona, nos dice que no lo recuerda. Los otros 4 se ven que están poniéndose a tono.

 Ahora se ven 5 pollones masturbándose en la cara de mi mujer. Ella se decide por el más grande, le baja la piel del capullo y empieza a lamer justo en la caperuza y a meterse el glande entero y succionar. Creo que este va a descargar en breve y decide dejar paso a otro. Los que le estaban comiendo el coño ya están de pie acercándose a la cara de ella. Uno coge a mi mujer y le da la vuelta, quedando el coño en su boca y la cabeza de mi mujer a la altura de su polla. Aquí se aprecia cómo a la vez que le come el coño juega con un dedo en su culo. Esta práctica no es que le guste a mi mujer, pero si está muy cachonda puede que te dejé jugar con su culo. Ahora se acerca Paco y la punta de su lengua va directamente al culo de mi mujer. Con las manos abre el ojete y le escupe dentro. Aprovechando esta lubricación, Paco introduce un dedo dentro del culo de mi mujer, que protesta y dice que su culo por ahora seguirá virgen. Eso por ahora me deja bastante cachondo.

 Cambia de postura y se tumba boca abajo con el cuello apoyado en toallas para tener más recorrido en la garganta. Me ha copiado la postura a mí. Ordena a todos por tamaño de polla y les dice que va a intentar tragarse todas hasta el fondo. La primera mediría unos 19 cm, y en un par de minutos vemos cómo se la ha tragado entera, aunque le ha costado. Ahora lo intenta con una de 22 cm, pero cuando ya casi la tiene entera dentro, le viene una arcada y tiene que parar. Vuelve a intentarlo poco a poco y, respirando despacio, se la traga hasta los huevos. Este segundo no aguanta más y, nada más sacar la polla de su boca, se corre en su cara y boca, lo que provoca un pequeño enfado de mi mujer, ya que quería que todos se corrieran al unísono.

 El chico promete correrse de nuevo. Esta corrida ha sido bestial. El primer chorreón le da en los ojos y casi tiene que cerrarlos del impacto. El tercero, de unos 25 cm, parece que le da asco que mi mujer le coma la polla con la corrida de otro en la boca, pero con dos buenos lametones pronto se le olvida. A estas alturas de la película, Raquel y Mili ya están súper cachondas, no paran de revolverse en el sofá y cierran fuertemente las piernas. Además, como es verano y llevan ropa muy ligera, se les ven los pezones tiesos.

 Las 2 siguientes son de similar tamaño que el tercero y a todos logra metérsela en la boca. Solo queda la de Paco. de 28 cm, y la de su amigo de casi 30. Decide saltarse la de Paco que ya se ha comido en otras ocasiones y vemos cómo cm a cm va tragando hasta que quedan unos 5 cm, que ya no puede más. Pero cabezota que es mi mujer, que lo vuelve a intentar y, a falta de nada, tiene una arcada y desiste. Se ha metido 29 cm en la boca, todo un récord para ella.

 Sara, que sigue grabando, propone prestarse para que la follen a ella y así poner a punto a los participantes. Todos agradecen su ayuda. Paco la tumba en el suelo y empieza un bombeo de mete y saca bestial. Al cabo de unos minutos se ve un primer plano de una doble penetración con la polla de Paco y del de 30 cm. Y del tirón la cara de mi mujer muerta de gusto. Me quedo de piedra, de nuevo un plano de una doble penetración con dos o tres empujones y al segundo la carta de mi mujer. Me muero de envidia, pero me pongo como una moto al ver una polla en el coño de mi mujer y otra en su culo, y encima comiéndose dos rabos a la vez.

 Mili dice que no puede más, que necesita desfogarse, y va al baño. Mi mujer le presta un consolador y todos le pedimos que aguante, que ya queda poco, y luego se masturbe delante nuestra. No se lo piensa dos veces y accede a ello. Mi mujer nos dice que ya llega el final. Se ve a ella de cuclillas y a los 7 amigos rodeándola. Empieza la descarga de uno de ellos, que suelta 6 chorreones en su cara y boca, y ya la deja llena de leche.

 El segundo y el tercero casi al unísono se corren en la boca, teniendo que escupir mi mujer la leche que no puede tragar. El 4º la pone a cuatro patas y acerca su polla a su culo, y allí se corre bestialmente. Quedan tres, a los que mi mujer les pide que se corran dentro de su boca, por lo que empieza a mamar de nuevo. Del tirón se corre al que se la está mamando y tiene que soltar leche porque del tirón otro mete su polla en la boca y 8 espasmos delatan 8 chorreones dentro. Paco se ha reservado para el final. La tumba y le pide abrir bien la boca. Apunta su nabo a la entrada de su boca y empieza a descargar leche que mi mujer no es capaz de retener. Sara se presta a hacer una limpieza, pero ni por esas son capaces de tragar toda la leche. Es ahí donde se me llama y yo entro y veo a mi mujer completamente llena de leche, pelo, ojos, boca, culo…. Y le digo: «pues por malvada, ahora te acompaño a que te bañes y todo el mundo pueda ver lo que te gusta una lechada». La verdad es que fue una pasada cómo nos miraba la gente y aparte de ver a mi mujer llena de leche, la empalmada que yo llevaba era también foco de atención.

 Volvemos al visionado del vídeo. Cuando termina, le digo a mi mujer: «ya que te han follado el culo, ahora no te opondrás a que yo te folle». Ella me dice que no, que la doble penetración fue a Sara y que lo había montado para que pareciera ella. Que se había traído a Mili y a Raquel, ya que ellas eran amantes del anal y así nos darían consejos. Mili ya se había desnudado y estaba jugando con uno de los 5 consoladores de mi mujer, y Raquel estaba valorando jugar con uno negro que tiene un buen tamaño.

 Así que manos a la obra. Pongo a mi mujer en posición de 69 y, mientras me mama la polla, yo empiezo a lubricar con mi lengua su culo y a juguetear con un dedo alrededor de su ano. Me da Mili un lubricante anal para que lo utilice y me recomienda que empiece de fuera para dentro, haciendo círculos con mi dedo. Así lo hago y, en un par de minutos, estoy casi con un dedo dentro. Ahora lo intento con dos dedos, pero cuesta trabajo, por lo que decido volver a lubricar, y poco a poco entran los dos dedos.

 Decidí que ya era hora de probar con mi pene, que estaba a punto de reventar, y coloco más lubricante en el glande y lo sitúo justo en su ojete. Raquel mientras tanto con el consolador negro está masajeando el clítoris de mi mujer para que se dilate más. Pego un empujón y meto solo la puntita. Ella da un respingo de dolor y paro un momento para volver a meter los dedos y dilatar un poquito más.

 Vuelvo a probar 6, consigo meter el glande, mi mujer me pide que me esté quieto y le pide a Raquel más brío con el consolador. Cuando veo que está a punto de correrse pegó un pequeño empujón acompañado con una contracción de vagina de mi mujer y un pequeño grito mezcla de dolor y de placer. Al sentir cómo le viene el orgasmo, es ella la que da unos cuantos culetazos y se mete toda mi polla en su culo. Le pide a Raquel que le meta también el consolador para así cumplir con una doble penetración.

 Ver a mi mujer con dos pollas dentro hace que eyacule con una corrida brutal que descargo dentro de su culo, y al sacar la polla Raquel y Mili se prestan a limpiarla. Me pregunta mi mujer que qué me ha parecido, y le digo que bestial, que estoy deseando follármela con otro hombre para que disfrute. Pero eso es motivo de otro relato.