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Nuestro primer trio, una magnifica experiencia

Lo que muchas parejas y amigos necesitan es una ocasión propicia para que el sexo pueda compartirse en armonía.

Somos una pareja de cuarenta años. Tenemos veinte de casados y tres hijos. Nuestra vida sexual es bastante buena a partir de que decidimos ponerle un poco de sal y pimienta. Lolita es de estatura regular, morena clara, con un cuerpo bastante proporcionado y súper femenina. Me gusta que use ropa coqueta, es decir, vestidos y faldas cortas, blusas semi transparentes, zapatillas, y en lo referente a su ropa interior siempre estamos de acuerdo en encajes, ligueros, tangas, ropa totalmente transparente, etc.

En muchas ocasiones al estar haciendo el amor, fantaseamos con varios temas, uno de los cuales y el más recurrente es el de que ella estuviera íntimamente con otro hombre.

Todo había quedado en fantasías hasta que un día decidimos hacer una locura al dejarse ella acariciar por un hombre durante el trayecto en el metro de la Ciudad de México. Eso fue algo que realmente nos gustó a los dos y aunque no pasó de que le acariciara las nalgas y le colocara su verga en medio de ellas, eso fue suficiente para que esa noche tuviéramos sexo como desde hacía mucho tiempo no lo teníamos.

Yo me calentaba tremendamente al recordar que ahí entre tanta gente, un desconocido tenía su mano acariciando las nalgas de mi esposa directamente sobre la pantaleta y llevando ella ese día también liguero. Finalmente nos despedimos de esa persona, habiéndonos entregado su tarjeta de presentación, «por lo que pudiera ofrecerse».

Pero nuestro inicio real en trío sucedió cuando menos lo esperábamos.

Éramos vecinos de un matrimonio de médicos prácticamente de nuestra misma edad con los que siempre nos llevamos de maravilla.

Una tarde en que ellos estaban solos debido a que sus hijos estaban con sus abuelos nos invitaron a pasar un rato en su casa como en otras ocasiones había sucedido. Nosotros aceptamos de buen agrado ya que no teníamos algo más importante que hacer.

Estuvimos charlando bastante tiempo y en un momento dado la esposa de Javier nos pidió que la disculpáramos pero que deseaba descansar, ya que le había venido un dolor de cabeza que de vez en cuando la aqueja, sin que sea nada grave, aunque sí molesto. Nos suplicó que no nos fuéramos ya que estábamos muy a gusto con su esposo y nos dijo que esperaba que el malestar se le pasara pronto y posiblemente más tarde estaría nuevamente con nosotros.

Continuamos platicando con Javier de cualquier cosa, realmente estábamos a gusto, tomábamos unas copas, (muy poco, porque ni a ellos ni a nosotros nos gusta excedernos en el alcohol) y comíamos unas botanas.

La plática en un momento dado dio un giro hacia las mujeres, su forma de ser, lo importantes que son en la relación de pareja, el hecho de que unas son más femeninas que otras, etc.

Javier comentaba que, aunque su esposa siempre anda bien arreglada no es todo lo femenina y tal vez lo coqueta que él quisiera, lo que de todos modos no era motivo para que tuvieran problemas al respecto ya que Javier es una persona bastante centrada y muy maduro en su forma de ser.

En un momento dado me dijo que yo era muy afortunado al tener a Lolita debido a que es sumamente femenina y eso lo apreciaba él mucho en una mujer, es más, comentó que, aunque conocía mucha gente, podía asegurar que ella era la mujer más femenina que había conocido.

Comentó que le encantaría que su esposa usara algunas prendas que sabía que Lolita usaba como por ejemplo los ligueros, en eso Lolita lo interrumpió preguntándole que como él sabía que ella usaba ligueros, Javier le dijo que aunque ella es muy prudente al sentarse, en más de una ocasión pudo sin mucho esfuerzo ver sus piernas y darse cuenta de que llevaba liguero, es más que ese mismo día se había percatado que lo llevaba puesto, Lolita se sonrojó y en ese momento él se disculpó de todas las maneras posibles por lo que mi esposa volvió a su color.

Yo le comenté que me gustaba mucho la forma en que Lolita se vestía y como me gusta la fotografía le había tomado una buena cantidad de fotos de lo más sugestivas.

Mencionó que a él también le gusta la fotografía, que tenía una buena cámara y que le agradaría muchísimo poderle tomar unas fotos a Lolita tan conservadoras o tan atrevidas como ella quisiera.

Le pregunté a ella qué pensaba y dijo que no, que no se consideraba una modelo como para que prácticamente le hicieran un estudio fotográfico, yo le dije que no iba a ser un estudio sino sólo algunas tomas y que en lo personal no tenía inconveniente en que Javier lo hiciera.

Ella mencionó que además no iba vestida como para modelar, a lo que Javier dijo que no importaba, que permitiera que le hiciera algunas tomas así y si se sentía ella a gusto, se cambiaría con otra ropa con la que ella se sintiera mejor como para modelar. Esto era posible ya que vivíamos en la misma calle.

A fin de cuentas, ella accedió y Javier sacó su cámara, la preparó mientras Lolita iba al baño a darse una manita de gato y yo escombraba la sala quitando copas, botanas, etc., en eso Javier me preguntó si de verdad no tenía inconveniente en lo de la fotografía, asegurándole que, en lo absoluto, es más que me gustaba la idea y que ojalá que Lolita estuviera a gusto para que ella también lo disfrutara. Le dije que se colocara de la mejor manera posible para captar lo que tanto le gustaba que es el liguero y que casualmente hoy ella traía una pantaleta que yo le había comprado que era blanca, semitransparente y con encaje.

En eso estábamos cuando llegó Lolita y se sentó en la sala esperando a ver qué pasaba. Javier le pidió que se sentara en un sillón individual y adoptara diferentes poses mientras él tomaba las fotos. Ella lo hizo y sin saber exactamente cómo y batallando por eso, se colocaba de varias maneras cuidando siempre que su falda que era amplia tipo escocés no quedara muy arriba. El le pidió que cruzara y descruzara las piernas, ella lo hizo y en algunos momentos al hacer esos cambios se la alcanzaba a ver parte del liguero, momentos en que Javier quería ser el fotógrafo más rápido del mundo.

Le pedí a Lolita que se relajara, que estábamos en confianza y que tomando en cuenta lo que habíamos platicado hacía un rato, y llevábamos una real amistad con Javier y que, si podíamos complacerlo en algo que su esposa por equis circunstancia no lo hacía, no tenía nada de malo que nosotros o más bien ella lo hiciera.

Creo que entendió y a fin de cuentas se fue relajando, dejando de preocuparse tanto por la posición de su falda cuando cruzaba las piernas, lo que permitió a Javier ver perfectamente en ocasiones más de cinco centímetros arriba del broche del liguero y por supuesto en más de una ocasión tomó fotos de lo que se veía de la pantaleta.

Debido a que Javier ya había tomado muchas fotos con la misma ropa, le sugerí a Lolita que yo fuera a nuestra casa para traerle algún cambio de ropa para darle así más variedad al trabajo de Javier. Ella estuvo de acuerdo y al acompañarme él a la puerta le dije que me iba a tardar un poco.

Ya estando solos, él le comentó que se le había ocurrido una idea, y consistía en tomarle fotos como a Marilyn Monroe en la que se le levanta el vestido estando parada sobre una salida de aire. Lolita no estuvo de acuerdo primero porque no había los medios para hacerlo y en segundo lugar porque de lograrlo, con el aire se le levantaría toda la falda. Javier le comentó que el podía solucionar lo necesario para lograr el efecto adecuado y que por lo de la falda, que Lolita permitiría que se levantara hasta donde ella quisiera.

Después de insistir un poco, ella aceptó, entonces Javier trajo un ventilador de pie, lo colocó en el suelo, asegurándolo de tal forma que no se moviera y en posición para que arrojara el aire hacia arriba, luego le pidió a Lolita que se subiera a dos banquitos que puso a los lados del ventilador.

Él conectó el ventilador y lo encendió en la velocidad más baja, de tal manera que la falda de Lolita apenas se movía, cambió a la segunda velocidad y se empezó a levantar ligeramente la falda por lo que ella empezó a tratar de mantenerla en su lugar. Javier le pidió permiso para ponerlo en la siguiente velocidad a lo que ella de no muy buen gusto accedió, ahora la falda se subía más fácilmente, pero era muy bien controlada por Lolita. En eso Javier le pidió que cerrara los ojos y que se relajara lo más posible dándole la mayor libertad que ella quisiera a su falda, lo que para Javier sería algo muy especial y que le agradecería muchísimo.

Ella cerró los ojos, dio un poco de libertad a la falda que en ocasiones subía a la altura del liguero y un poco más dándole a Javier un gran espectáculo. En un momento dado Javier tomó las manos de Lolita por lo que ella de inmediato abrió los ojos, él le pidió que los cerrara nuevamente, ella lo hizo y el sin soltar sus manos las subió a fin de dejar más libre la falda, Lolita no opuso resistencia y él siguió tomando fotos, ahora se podía ver casi la mitad de la pantaleta, Javier ya estaba bastante excitado.

En momentos dejaba de tomar fotos y sólo se dedicaba a ver, al no escuchar el clic de la cámara por un rato, Lolita abrió los ojos descubriendo a Javier admirándola, cerró los ojos nuevamente sabiendo sin lugar a dudas que él estaba disfrutando mucho el verle las piernas cubiertas con medias color natural, el liguero blanco y la pantaleta.

En ese momento llegué con la ropa, me extrañó ver el ventilador y los bancos y a mi esposa ahí. Javier me explicó y me pareció una gran idea.

Comenté que era una casualidad ya que había traído un vestido blanco bastante corto y con mucho vuelo que podía servir muy bien para lo que estaban haciendo, de hecho, ese vestido Lolita sólo se lo pone en la casa, porque salir así a la calle sería una invitación a que cualquiera se la cogiera.

Ella comentó que, debido a lo ligero de la tela, con ese vestido se le iba a ver todo, yo le dije que no exagerara que de cualquier forma Javier ya la había visto con menos ropa que ahora, refiriéndome a las varias ocasiones en que todos habíamos ido a nadar, y que en realidad no se le iba a ver tanto como ella creía, aunque en realidad era lo que yo esperaba, que se le viera absolutamente todo.

A fin de cuentas, accedió y se fue al baño a cambiarse. Al conversar con Javier sin querer me di cuenta de la gran erección que tenía ya en ese momento y apenado me dijo que era algo que no había podido evitar por todo lo que estaba viendo.

Salió ella del baño y nos dejó con la boca abierta, yo la había visto varias veces con ese vestido, pero sin medias y sin zapatillas por estar en la casa, pero ahora se veía increíble.

Javier le pidió que se colocara en los banquitos y preparó la cámara para el espectáculo que le aguardaba. En eso ella le pidió que al prender el ventilador lo pusiera en una velocidad más baja, él accedió pero se notó que lamentaba el no poder ver todo lo que él había pensado, intervine diciéndole a Lolita que se le bajaría la velocidad con la condición de que ella no metiera las manos para impedir el vuelo del vestido, ella no estuvo muy de acuerdo, Javier le comentó que cuando cerró los ojos la había sentido muy relajada y que eso sería bueno en estos momentos, afirmé que era una gran idea y le pedí a Lolita que lo disfrutara y que lo hiciera de esa manera.

Me acerqué a ella, le di un beso en los labios, le cerré los ojos y le coloqué las manos hacia atrás unidas una con la otra. Javier prendió el ventilador en la segunda velocidad y vaya espectáculo de inmediato y debido a lo delgado de la tela y lo amplio del modelo el vestido subió a la altura de la cintura dejando ver perfectamente las piernas de Lolita, sus medias, su liguero y completamente la pantaleta que afortunadamente no era de corte francés ya que de ser así se le hubieran visto hasta los vellos púbicos, pero debido a lo transparente, se veía claramente lo oscuro de su monte de Venus.

Javier se quedó como hipnotizado, Lolita al no escuchar los clics de la cámara no resistió más y abrió los ojos, dándose cuenta de que estaba enseñando prácticamente todo, instintivamente llevó una mano hacia adelante bajando momentáneamente el vestido, me vio y sabiendo lo que estaba pasando me preguntó que si estaba bien todo esto, a lo que le contesté que si, volvió a cerrar los ojos y colocó nuevamente su mano atrás junto a la otra, nuevamente al quedar libre el vestido volvió a subir reiniciando el espectáculo.

Ya más repuesto Javier se dio vuelo tomando fotos, me hizo señas de que si podía tomar una foto desde muy cerca y asentí con la cabeza con un gesto como diciéndole que estaba en plena libertad. Él se acercó a sólo unos treinta centímetros de las piernas de mi esposa y empezó tomando fotos de los pies, las pantorrillas, las rodillas y curiosamente cuando estaba allí Lolita abrió los ojos y lo vio fotografiando sus rodillas y le preguntó que si eso también, Javier le contestó que quería tomar fotos de todo y le preguntó que si no tenía inconveniente y ella levantando los hombros y volviendo a cerrar los ojos le dijo que estaba bien con un gesto como diciendo que estaba loco pero que no había problema.

Él siguió subiendo deteniéndose para tomar más fotos en el liguero y finalmente llegó a la pantaleta, no sé cuántas fotos tomo de ahí, pero estaba embelesado.

Finalmente apagó el ventilador agradeciéndole a Lolita todo esto que según él era un sueño que se había hecho realidad, notando en Lolita un gesto de incredulidad, creo yo que debido a que para nosotros era algo de lo más natural que ella vistiera así.

Javier le pidió a Lolita que si estaba dispuesta a hacerle un último favor que consistía en que hiciera exactamente lo mismo, pero ahora de espaldas, ella le preguntó que, si estaba seguro de querer hacerlo y me volteó a ver como pidiendo mi aprobación, yo le comente que estaba bien y ella accedió.

Tan pronto ella se colocó de espaldas, Javier encendió el ventilador ofreciéndose ante sus ojos las piernas y las nalgas de Lolita adornadas con la pantaleta transparente y con encaje. Nuevamente tomó varias fotos acercándose ahora más que antes.

Noté en él el deseo de tocar aunque fuera por un instante las nalgas de mi esposa, entonces observé que la pantaleta estaba ligeramente holgada por lo que le comenté a Lolita que se la iba yo a subir un poco para que le quedara bien pegada a su cuerpo, me coloqué detrás de ella junto a Javier y le hice la seña de que el fuera el que le ajustara la pantaleta, me miró como no creyendo y al mismo tiempo pidiendo le ratificara mi consentimiento, yo asentí con la cabeza y le dejé mi lugar, le detuve la cámara y él sujetó la pantaleta de Lolita de la parte superior y con un solo movimiento la subió introduciéndose parte de ella en medio de las nalgas, era para mí algo por demás excitante que Javier estuviera ahí de rodillas detrás de mi esposa acomodándole la pantaleta.

Después supe que tuvo que hacer un gran esfuerzo para evitar meter sus manos dentro de la pantaleta de Lolita o de hundir su cara en medio de sus nalgas.

Terminando la sesión de fotografía Javier puso algo de música, tomamos dos copas y conversamos un rato. La música era suave, como para bailar, Javier nos preguntó que, si no queríamos bailar, le dije que yo prácticamente no sabía, y le pregunté a Lolita y accedió a bailar con Javier.

Al principio todo era normal pero después de un rato pude ver como en el pantalón de Javier se notaba bastante el bulto que mostraba la excitación que le provocaba estar bailando con Lolita, en algunos momentos sus cuerpos se llegaban a juntar y era obvio que Lolita notaba perfectamente la verga de Javier ya bien parada.

En ese momento se me ocurrió decirle a Lolita que bailaba muy bien y que, si creía poder bailar con los dos al mismo tiempo, ella contestó que no sabía porque nunca lo había intentado, sin decir más, me uní a ellos colocándome detrás de ella y tratándome de mover al mismo ritmo, la verdad que soy muy malo para bailar, pero en esos momentos eso era lo de menos.

Yo ya estaba también muy excitado y comencé a pegar mi cuerpo al de Lolita colocándole mi verga en medio de sus nalgas, ella lo sintió e hizo el intento de voltear a verme, pero continuó con su cara hacia Javier, así estuvimos un rato en el que según supe después Javier le puso en varias ocasiones su verga pegada a su cuerpo entonces le pedí a Lolita que se volteara hacia mí y que continuáramos bailando lo tres, ella lo hizo y en realidad ahí fue donde comenzó todo.

Yo le pregunté si estaba a gusto, me dijo que sí y me comentó en voz baja que Javier estaba muy excitado, le pregunté que cómo lo sabía y me miró como diciendo » no te hagas » dado que obviamente ya sabía que lo había notado al sentir su verga varias veces en su cuerpo.

En un momento en que vi a Javier lo noté muy nervioso y no era para menos tenía abrazada a mi esposa de espaldas y lo más difícil era evitar el contacto con su verga y las nalgas de Lolita, en ese momento, así como estábamos, con la mano derecha lo sujeté de la cintura y lo jalé hacia ella al mismo tiempo que la daba el mismo gesto de aprobación que le había dado cuando le acomodó la pantaleta.

Lolita sintió de inmediato como Javier se le pegó por detrás y me miró abriendo más los ojos, yo la tranquilicé le di un beso en la frente, le acaricié la espalda como pidiéndole que aceptara la situación.

Ya estando así me prendí de sus labios besándola como a ella le gusta, junté más mi cuerpo al de ella frotándole mi verga en su vientre y viendo cómo Javier se movía detrás de ella, por fin Lolita dio muestras de que también se estaba calentando, empezó a hacer presión hacia delante para sentir más mi verga aprovechando yo para frotársela más.

En eso le pedí que no fuéramos egoístas y que compartiéramos algo con Javier, le dije que acercara un poco sus nalgas a él, me vio como diciéndome que si estaba seguro a lo que respondí con un largo beso en la boca en ese momento sentí cómo movió su cadera hacia atrás perdiendo totalmente el contacto conmigo y sintiendo ella por completo la verga de Javier quien no podía creer lo que estaba pasando.

Yo bajé una de mis manos y empecé a acariciarle su sexo, ya estaba húmeda, se sentía riquísima, metí la mano por debajo del vestido y la acaricié sobre la pantaleta, se sentía bastante mojada, al acariciarle su sexo sentía yo perfectamente la forma en que Javier se movía detrás de ella.

Comencé a acariciarle los pechos, algo que a ella le gusta mucho, ahora estaba más excitada, en un momento dado tomé una de las manos que Javier tenía en su cintura y la coloqué en uno de sus pechos, ella ya no dijo nada, Javier la acariciaba suavemente, pero con mucho deseo.

La tomé con mis dos manos de la cintura sin dejar de besarla y con Javier acariciándole ahora los dos pechos alternativamente, entonces poco a poco le fui subiendo el vestido, costándome un poco de trabajo de la parte de atrás por la presión de Javier que estaba completamente pegado a ella, pero dándose cuenta él de lo que yo quería hacer, se despegó un poco viendo cómo quedaban al descubierto las nalgas de mi esposa cubiertas con esa pantaleta que se había cansado de fotografiar sólo unos momentos antes.

Una vez que le levanté el vestido hasta la cintura, Javier se pegó nuevamente a ella, sujetándose con sus dos manos de los pechos de Lolita mientras yo la seguía besando y con una mano acariciando su sexo y con la otra sujetando el vestido para evitar que se bajara.

En eso Javier empezó a besarla en el cuello desde atrás recorriéndole con la boca los hombros y encontrándose con el tirante del brassiere. Lolita estaba súper, en momentos hacía su cuerpo hacia delante para frotarse con mi verga y en otros, empujaba fuertemente sus nalgas hacia atrás buscando la verga de Javier. En ese momento empecé a bajar el cierre de su vestido hasta la cintura, al abrirse, Javier de inmediato comenzó a besar su espalda, ahora sujetándola de la cintura.

Aprovechando que su vestido ya estaba más arriba de la cintura, se lo subí más intentando sacarlo por arriba, ella hizo el intento de impedirlo bajando sus brazos, pero entonces Javier los tomó suave, pero con firmeza y los levantó para facilitar la tarea de quitárselo por completo. Una vez fuera el vestido y para no darle tiempo a reaccionar, le di el vestido a Javier para que lo pusiera por ahí mientras yo continuaba besando y acariciando a Lolita.

Yo pensé que Javier se iba a pegar a ella de inmediato, pero no, se quedó unos momentos observándola, luego se acercó y la empezó a acariciar desde las pantorrillas, subiendo por las piernas, metiendo sus manos en las medias y por dentro de los tirantes del liguero, en eso se puso de pie y sujetándose del liguero se volvió a pegar a Lolita con más ganas que antes. La volvió a besar en el cuello y con una mano le acariciaba los pechos.

Lolita me abrió la bragueta del pantalón, metió su mano y me empezó a acariciar la verga sobre la trusa, le pedí que me desabrochara el pantalón, lo cual hizo y éste cayó al suelo, continuando ella acariciándome la verga, entonces le hice la seña a Javier que él hiciera lo mismo, se lo quitó, lo puso en un sillón y se volvió a colocar en las nalgas de Lolita.

Estando así comencé a bajar besando todo el cuerpo de ella hasta llegar a su sexo que de inmediato empecé a besar y a lengüetear, volteando hacia arriba pude ver cómo Javier le besaba el cuello y con una mano le tomaba la mejilla moviéndole su cara hacia la de él y al encontrarse ya cerca sus bocas se unieron en un beso de lo más apasionado que he visto, yo me levanté para presenciar de cerca y pude ver bien cómo la lengua de Javier se introducía en lo más hondo de la boca de mi esposa quien en determinado momento entrelazaba la suya con la de él y en ocasiones la chupaba como si se tratara de una verga, yo volví a bajar a su sexo pero ahora lo hacía con más ganas como queriendo que Lolita prestara más atención a lo que yo le estaba haciendo pero estaba perdida en el beso con Javier, sólo por instinto empujaba su cadera hacia delante para sentir más de mi boca.

Así estábamos cuando noté que Javier dejaba de moverse y empezaba a bajar también besando todo el cuerpo de mi esposa hasta llegar a sus nalgas y ahí estábamos los dos besándola y lengüeteándola, yo por delante y él metiendo completamente su cara entre sus nalgas, esto era demasiado para Lolita, estaba calientísima.

Yo me levanté, saqué uno de sus pechos del brassiere y se lo empecé a mamar mientras Javier se daba gusto con sus nalgas. En eso ella empezó a bajar por mi cuerpo hasta quedar de rodillas y con mi verga a la altura de su cara, sin pensarlo dos veces me sacó la verga de la trusa y de un jalón se la metió casi toda en la boca, me empezó a dar una mamada como pocas veces. Javier estaba ahora de pie, sólo viéndonos, entonces después de haberme mamado durante unos minutos y aprovechando un momento en que se sacó mi verga de la boca, con suavidad traté de hacer girar su cabeza hacia donde estaba Javier, ella no se resistió y poco a poco fue girando su cuerpo hasta quedar de frente a Javier, pero de rodillas y con su verga muy cerca de su cara, pero aún dentro de su trusa.

Él se agachó, tomó tiernamente a Lolita de las mejillas y le dio un largo beso como a manera de agradecimiento anticipado por lo que era inevitable que sucediera a continuación, y así fue. Lolita empezó a acariciar a Javier sobre la trusa, principalmente su verga, pero sin olvidar los huevos, por el bulto que se le veía a Javier me parecía que estaba mejor dotado que yo y sí era así sabía que le iba a dar mucho gusto a ella.

Ella lo besaba sobre la trusa por todo el bulto, y en la parte donde estaba su verga la tela de la trusa estaba completamente mojada y al besarlo en esa parte se formó un hilo entre los labios de Lolita y la prenda de Javier producto de lo empapado que se encontraba. Por fin ella metió su mano por la parte superior de la trusa y con un sólo movimiento sacó la verga de Javier y efectivamente era más larga, aunque no mucho, pero eso sí bastante más gruesa que la mía, Lolita le dio un beso en la punta no pudiendo evitar nuevamente el hilo que se formó, pero ahora directamente de sus labios a la verga de Javier.

Yo me acomodé en un sillón para disfrutar de algo que ya me había hecho a la idea que tal vez nunca se realizara, pero no, ahí estaba mi esposa a punto de meterse en la boca la verga (la vergota) de uno de nuestros mejores amigos quien ese día debutaba también como amante de mi esposa.

Y como si me hubiera escuchado, Lolita se metió la cabeza de la verga de Javier a la boca, iniciando una mamada que a ninguno de los tres se nos olvidaría jamás. Al momento de meterse la cabeza empezó a succionar de una manera increíble, se la metía y sacaba con unas ganas increíbles, observé que abría demasiado la boca, teniendo cuidado de no lastimar a Javier con los dientes debido al grosor de su verga.

Así estuvo no sé cuánto tiempo hasta que se sacó la verga de la boca, la recorrió con la lengua hasta llegar a los huevos, también se veían bastante grandes, no pensé que fuera a metérselos en la boca, me equivoqué, con mucho cuidado y después de haberlos recorrido completamente con la lengua se metió uno y ahí lo tuvo un buen rato sacándoselo solo para meterse el otro durante varios minutos.

Aprovechando el momento en que se sacó el huevo de la boca, Javier se agachó, se pegó completamente a su boca dándole lengua mientras le acariciaba los pechos y su sexo, en eso dirigió su boca hacia la vagina de Lolita y bajándole la pantaleta hundió su cara entre las piernas de mi esposa, ella se acomodó de tal manera que pudo alcanzar su verga de nuevo y en poco tiempo estaban haciendo un 69 de lo mejor, me impresionó la forma en que él la mamaba, parecía un adolescente en su primera experiencia sexual, daba la impresión de querer meterse en mi esposa por esa parte, Lolita mientras tanto se metía su verga en la boca pero la verdad es que no sé dónde la cabía tanta verga, casi desaparecía por completo y vaya que era bastante grande.

Estuvieron así como por espacio de media hora, Lolita tuvo varios orgasmos, en un momento dado y a pesar de que estuvo tratando de contenerse, Javier le dijo a ella que estaba punto de venirse, entonces ella intensifico el ritmo de la mamada que le estaba haciendo, incluso moviendo su mano rápidamente alrededor de la verga, Javier le dijo que si quería que la sacara de su boca, Lolita por toda respuesta se la metió aún más al grado que pensé que se iba a lastimar ella sola, y Javier no pudo más, empezó a descargar su semen en el interior de la boca de mi esposa mientras ella se tragaba todo, nunca sabré qué cantidad arrojó él en esos momentos, pero después él mismo nos comentó que nunca en toda su vida había arrojado tal cantidad, ella no pudo tragar en su totalidad el semen de Javier, por lo que un poco de este salía por las comisuras de sus labios, ella siguió mamando y succionando la verga de Javier hasta que notó que ya había salido todo, entonces se la sacó, limpiando con su lengua lo poco que había quedado en sus huevos.

Javier me miró con una cara de satisfacción que no le conocía, diciéndome que en la vida se hubiera imaginado que esto pudiera suceder, se volteó hacia Lolita y le dijo que era una mujer excepcional y que no tenía la menor idea de cómo le agradecía todo lo que había pasado ese día, ella le contestó que en realidad era mutua la sensación ya que ella también lo había disfrutado mucho y que de paso sabía que yo también lo estaba disfrutando.

Javier le preguntó a Lolita que si deseaba que ahí terminara todo o quería continuar, ella me miró y lo dije que ahora era una decisión completamente de ella, pero conociéndola como la conozco no creo que eso pudiera terminar hasta que se metiera la verga de Javier en su vagina. Entonces le dije a Javier, lo que mi esposa quiere más que cualquier otra cosa en este momento es que te la cojas.

Sin decir más Javier se levantó, ayudó a Lolita a pararse, y así de pie la comenzó a besar desenfrenadamente en la boca, en cuello, mamándole los pechos, mientras con sus dos manos la apretaba con fuerza de sus nalgas, ella por su parte le acariciaba la verga y los huevos, no tardó mucho en recuperar su tamaño la verga de Javier lo que se que le dio mucho gusto a Lolita, entonces Javier la llevó hasta un sillón, la sentó en la orilla, le abrió las piernas, se metió en medio de ellas, y se volvieron a trenzar en un abrazo y un beso de película porno, tenía su verga sobre el vello púbico de Lolita pero sin metérsela, ella se movía hacia delante buscando la penetración pero Javier sólo seguía besándola y acariciando sus pechos y sus nalgas, en ese momento me daban ganas de decirle a Javier que ya se la metiera pero ese era asunto de ellos nada más, entonces sin meter las manos y aprovechando lo parada que estaba su verga, él la colocó en la entrada de la vagina de Lolita y empujó sólo un poco, entrando según me dijo Lolita después solamente la cabeza, así permaneció por unos segundos y entonces mi esposa le dijo «Javier, por favor, métemela», entonces él le dijo «¿De verdad quieres tener mi verga dentro de ti ?» y ella: «Sí, es lo que más deseo, que me la metas toda, toda» y en eso, impulsándose hacia delante y abrazando fuertemente a Javier se ensartó en su verga.

No podía yo salir de mi asombro al ver la forma en que se estaba comportando mi esposa, parecía una ninfómana que lo único que le importaba era que se la cogieran. Javier se empezó a mover y literalmente la volvió loca, estaba fuera de sí pidiéndole que se la metiera toda (como si no la tuviera toda adentro), le decía: mi amor, mi vida, tómame, hazme tuya, cógeme y otras cosas por el estilo, debo confesar que sentí algo de celos, pero por otra parte me excitaba mucho ver cómo se estaban cogiendo a mi esposa y lo que más me gustaba era que ella lo estuviera disfrutando.

Ella gemía como pocas veces la había escuchado, oía yo una fuerte exclamación cada vez que Javier le metía su verga hasta el fondo y mi esposa movía la cadera hacia delante como no queriendo que quedara nada de la verga de Javier afuera. Era de lo más erótico ver cómo mientras él aumentaba el ritmo de las metidas que le estaba dando a Lolita, ella buscaba su boca como con desesperación, recibiendo de inmediato la lengua de Javier y chupándosela como sintiéndose cogida por la panocha y por la boca. Algo que ella decía constantemente era «Así Javier, así, que riiiiiiico» y ocasionalmente él le preguntaba “¿te gusta ?, y mi esposa le contestaba «Sí la tienes riquísima, pero cógeme más rápido» y por supuesto no se lo tenía que repetir, la verdad es que me sorprendió la rapidez con que Javier se la metía y se la sacaba, parecía un perro cogiéndose a su perrita, el único detalle era que esa perrita era mi esposa.

En un momento dado, Javier le pidió a mi esposa que se volteara, entonces ella se arrodilló a un lado del sillón y colocó sus brazos sobre el asiento quedando de espaldas a él y con las nalgas bien paradas, entonces él tomó su verga y de un solo impulso se la volvió a meter por la panocha, ella arqueaba la espalda del placer que estaba sintiendo al ser cogida así. Ahora Javier la tenía bien sujeta de la cintura y encontraba así un excelente apoyo para hundirle hasta el fondo su verga, ya no era tanto la rapidez sino la fuerza con la que se la estaba cogiendo, en cada empujón se veía claramente cómo se movían las nalgas de mi esposa, impulsadas por la tremenda arremetida que le estaban dando. En ocasiones Javier en lugar de sujetarse de la cintura de mi esposa lo hacía de los tirantes del liguero. Y ahí estaba yo, viendo cómo mi esposa y uno de mis mejores amigos estaban trenzados en una cogida de lo más espectacular. Él a veces dejaba que su verga saliera por completo de las intimidades de mi esposa, sólo para colocarla y metérsela de nuevo, se podía ver perfectamente cómo estaba empapada de los jugos de ambos y lubricada así entraba con toda la facilidad del mundo.

Estando así, yo calculo que Lolita tuvo por lo menos dos o tres orgasmos, era riquísimo ver cuando Javier casi se recostaba sobre la espalda de ella, sujetándose de sus pechos y moviendo únicamente las nalgas metiendo lo más que podía de su verga.

Nuevamente él se colocó de manera que podía apoyarse perfectamente para meterle lo más profundo posible su verga a mi esposa y se comenzó a mover rapidísimo al tiempo que le decía a Lolita que le faltaba poco para venirse, entonces parece que ella se preparó para que ambos terminaran al mismo tiempo, entonces él estando a punto de terminar, hizo un intento de salirse, pero ella con su mano lo tomó de la cintura y le pidió que no se la fuera a sacar, que quería que se viniera dentro de ella, él volteó a verme como preguntando qué debía hacer y le indiqué que estaba bien, que terminara dentro de ella, por supuesto con la convicción de que en esos momentos no podía embarazar a Lolita, entendió perfectamente y unos segundos después estaba explotando en lo más íntimo de mi esposa, inundándola con su leche y al mismo tiempo recibiendo los jugos de ella, en el intercambio de néctares sexuales más erótico que cualquiera de los tres nos hubiéramos podido imaginar. Ella estaba como loca, gemía, sudaba, movía las nalgas lo más que podía en dirección a él, al tiempo que alcancé a escuchar que le dijo “¡Qué bárbaro !, qué rico, estoy completamente llena de ti», Javier le dijo «Gracias por todo Lolita», al tiempo que le daba el último empujón de verga, golpeando con sus huevos las nalgas de mi esposa.

Y así, exactamente, con toda la verga que le pudo meter en el último impulso, así se quedaron un buen rato, la verdad era que mi esposa estaba en la gloria, había disfrutado como pocas veces, o quizá como nunca, eso en otras circunstancias podría haberme dado celos o incluso provocar otro tipo de reacciones, pero así, en una situación en que los tres estuvimos de acuerdo, en la que no dañábamos a nadie y que por el contrario, nos proporcionaba una cantidad de placer increíble, no existía ninguna razón para estar celoso.

Y ahí seguían los dos completamente pegados y no teniendo la más mínima intención de despegarse, la verdad es que yo pensé que una vez que Javier hubiera terminado, se iba a salir de mi esposa para descansar y dejarla descansar a ella, pero por lo visto eso era lo último que ellos querían en ese momento, aproveché el momento para acercarme a ella, la besé, nuestras lenguas se entrelazaron, le acaricié por completo sus pechos con una mano y con la otra su espalda (lo que a ella le encanta), teniendo cuidado de no bajar mi mano so pena de encontrarme con el instrumento que tanto placer le había proporcionado, mientras tanto él le acariciaba totalmente sus nalgas, metiendo sus manos en sus medias y en el liguero, tantas caricias y besos pronto hicieron efecto y ella se empezó a mover como buscando nuevamente la verga de Javier, y él a pesar de que con seguridad su verga había perdido consistencia, también reanudó el movimiento, y en un momento en que dejé de acariciarle los pechos a mi esposa, él se apoderó de los dos y se los acariciaba poniendo especial atención a los pezones, y de nuevo estaban cogiendo y ahí, exactamente en mis narices. Decidí dejarlos y me fui a sentar al tiempo de que vi como él sacaba completamente su verga de mi esposa sólo para metérsela de nuevo.

En una de las veces que él sacó su verga, la pasó por en medio de las nalgas de mi esposa y por supuesto por encima de su culo y se detuvo ahí unos instantes, desde donde yo estaba sentado podía ver perfectamente cómo ponía la cabeza de su verga exactamente en la entrada posterior de mi esposa, en eso ella volteó y le dijo «¿ Qué estás pensando hacer ?», y Javier le dijo «¿ Me permitirías meterla aquí aunque sea sólo un poco ?» entonces ella le comento que lo hiciera muy despacio y que no se la fuera a meter toda, él sin meterla aún, la siguió pasando por la entrada y debido a su nueva excitación, pude ver cómo segregaba otro poco de líquido viscoso mismo que untaba con la cabeza de su verga, de hecho eso era el mejor lubricante del mundo en esos momentos, yo hubiera jurado que Lolita no iba a permitir que se la cogiera por las nalgas, pero no fue así y entonces Javier tomó firmemente su verga, y con la cabeza y ayudado por el líquido se empezó a abrir paso por la pequeña entrada, mi esposa hizo un ademán de dolor cuando él logró introducir la cabeza, por lo que se detuvo y estuvieron así unos momentos, la verdad es que me dio envidia ver cómo ella estaba ensartada por la cabeza de la verga de Javier, entonces él empezó a empujar levemente su verga y poco a poco se la fue metiendo casi hasta la mitad, entonces Lolita le pidió que se detuviera, él lo hizo y unos momentos más tarde empezó a sacarle un poco de la verga que ya tenía adentro, para volver a meterle la misma cantidad.

Debido a que la verga de Javier no estaba totalmente recuperada, le estaba entrando sin mayor dificultad. Así estuvieron un buen rato, hasta que me di cuenta de que cada vez era mayor la cantidad de verga que él le metía a mi esposa por el culo y ella por su parte, en lugar de dar muestras de dolor, parecía que cada vez lo disfrutaba más, entonces Javier se empezó a mover con mayor rapidez, pero sin meterle toda la verga, de hecho, me di cuenta de que él estaba haciendo un gran esfuerzo por no metérsela toda por temor a lastimarla. Unos momentos después, fue ella la que le pidió que se la metiera toda, a ella lo que más le gusta es el sexo por la panocha, pero en algunas ocasiones que hemos estado bien calientes y que me la he cogido por las nalgas, he notado que se excita en una forma especial y lo disfruta enormidades.

A pesar que mi esposa le había pedido toda la verga, Javier poco a poco fue metiéndosela por temor a poder lastimarla, pero ahora lo que ella sentía era sólo placer, creo que para esos momentos la verga de Javier ya habría alcanzado su máximo tamaño, y se la estaba metiendo por completo a mi esposa, ella empezó a gemir y a pedirle a Javier que se la siguiera cogiendo así, en ocasiones él sacaba su verga casi por completo del culo de Lolita solo para volver a metérsela, era impresionante ver cómo a ella le entraba tal cantidad de verga por ahí, ella ya estaba como cuando yo me la cogía por ese lado, se movía como buscando una mayor penetración, le pedía a Javier que no se la fuera a sacar, que él cogía riquísimo y cosas así, en eso, me acerqué nuevamente a ellos, la besé, le pregunté que si lo estaba disfrutando de verdad y me contestó que sí, que estaba cogiendo muy, muy rico. Me dijo que quería otra verga en la boca, entonces me saqué la verga, ya bien parada y de inmediato se la metió, proporcionándome una de las mejores mamadas que me ha dado.

Era de lo más rico, mi esposa mamándome la verga y yo viendo cómo Javier se la cogía por las nalgas y a ella no sólo le estaba gustando sino que estaba como loca, disfrutando como nunca, en eso él le dijo que estaba por venirse y ella le dijo que terminara igual, dentro de ella, entonces la sujetó más firmemente de la cintura y empezó a metérsela con mucha fuerza, de hecho prácticamente golpeándose contra ella cada vez que se la metía y por lo visto a ella eso le encantó y en unos segundos más Javier descargó lo que le quedaba de leche dentro de mi esposa, la que al ver que yo estaba también por venirme, aceleró su mamada y me sujetó para que me viniera dentro de su boca, así lo hice, un poco después se la saqué, sólo para ver que él seguía pegado a ella con la verga aún dentro del culo de mi esposa, finalmente después de unos minutos Javier sacó la verga de dentro de ella y se levantó, ayudándola a ella a sentarse en el sillón, todos estábamos encantados, y principalmente mi esposa y Javier que si bien estaban cansados (claro de tanto coger), también estaban más que satisfechos y a la vez sorprendidos de todo lo que había pasado esa tarde.

Me extrañaba que Javier no hubiera tenido empacho en que sucediera todo lo que pasó ahí en su casa y estando su esposa en la misma, pero posteriormente nos comentaron que alguna vez habían pensado en el intercambio de parejas o en hacer un trío con algunos amigos pero que eso sólo había quedado en ideas pero que habían convenido que si se presentaba la ocasión, ninguno de los dos pondría objeciones y eso fue lo que pasó, es decir su esposa sabía lo que estaba sucediendo abajo, realmente se había retirado por sentirse indispuesta pero al sentirse mejor y enterarse de lo que estaba pasando y que ya iban avanzados los acontecimientos prefirió dejar que Javier terminara lo que había comenzado para después platicar ambos al respecto.