Profile: SEX4LOVER Alice & Joe (Creadores de ésta WEB, conoce más de ellos con un click sobre sus nombres) Ciudad de México, MEX
(En español como el idioma original)
Un taxi, una máscara y el Mardi Grass de New Orleans
Era 1743 y en la Ciudad de Nueva Orleans, llamada la Nueva Francia se estableció oficialmente la fiesta del Mardi Gras
Unos decían que empezó en el año 1699 , otros más tarde pero la realidad es que Joe y yo fuimos por primera vez en el año 1996 aun no éramos swingers pero nos gustó la idea de ir a ver, desde ese entonces hemos pasado grandes momentos en el Mardi Gras de New Orleans, y cada vez que podemos nos gusta ir, es muy satisfactorio para mi ganarme varios collares cada vez que enseño las tetas, y en ocasiones hemo ido varias parejas en grupo y entre las mujeres jugamos a ver quien gana más collares.
Esto nos sucedió justamente el año pasado, era el Mardi Gras del 2024, no pensábamos ir por un situación familiar y un domingo antes nos decidimos pensando llegar el lunes, estar el martes de Mardi Gras y regresar el miércoles temprano.
Llego el martes, nos despertamos nos arreglamos después del desayuno y tomamos un taxi para llegar al vecindario Faubourg Marigny el taxi nos dejó cerca de la calle Frenchmen, yo en minivestido de carnaval con una máscara que compre en Venecia hace muchos años, normalmente no tomo alcohol, pero tenia ganas de una cerveza, la euforia me llenaba, los collares me ganaba y mi esposo se reía de mi con alegría.
Llego la noche, reímos, nos divertimos y decidimos tomar un taxi de regreso al hotel, como estaba todo lleno y nuestra intención era salir muy temprano el miércoles, decidimos tomar un hotel cerca del aeropuerto.
Previo a lo que voy a describir quiero decir que el lunes mientras volábamos a Nueva Orleans Joe me ofreció un reto y me dijo, aquí tengo 100 billetes de $5 dólares, tu te vas a ganar tus collares pero yo te voy a dar un billete por cada vez que enseñes las tetas pero no solo así, sino que hagas que te den una chupada de tetas, cada chupada te da a ganar un billete y me dijo al final y si te ganas los 100 billetes yo te lo duplico, pero tienes que llegar a 100 para ganarte el doble.
Me gustó la idea, la realidad es que mis tetas son muy grandes y muy sensibles ya demás me gusta que me las toquen, me las apachurren, me las besen y sobre todo que pasen la lengua alrededor y luego chupen como un bebe. Iba a ganar unos billetes por algo que me gusta que me hagan. Jajaja
Martes, Llevábamos casi todo el día de fiesta y ya parte de la noche, Joe reía divertido viendo como me chupaban las tetas hombres y mujeres a los que les pedía la chupada y yo metía los billetes que el me daba en una bolsita de cinturón además ya tenía yo muchos collares alrededor de mi cuello.
Yo tomé otras 2 cervezas y casi nada tenía en el estómago, me sentía feliz pero ya bastante mareada, cuando una pareja hombre mujer tipo hippie me miraban y les hice una seña, aquí están mis tetas, me baje el vestido nuevamente el me puso un collar ella se quito uno y me lo puso y les dije, NO, NO, NO, estas tetas son también para chupar, así que una cada uno y juntos me las chupan.
Ja, ja, ja, les gustó la idea pues empezaron pero lo extraño es que ninguno d ellos 2 paró, como lo hacían otros que besaban chupaban solo por segundos. No ellos no se detuvieron y me succionaron las tetas por no menos de unos 3 minutos, me pusieron muy caliente y continuaron, ella también pasaba sus manos por mi cuerpo, luego dejo mi teta, hizo un poco arriba mi mascara y metió su lengua en mi boca y jugo con ella mientras su esposo pienso yo que era siguió chupándome las 2 tetas.
Luego de unos minutos mas se separaron, dijeron gracias y caminaron como si nada hubiera pasado.
What?
¿No te ha pasado alguna vez que tienes tal nivel de calentura que no puedes o más bien no quieres que paren?
Joe me hizo hincapié en la hora y caminamos 3 calles para tomar un taxi de regreso.
Yo estaba muy caliente aún tenía mi mascara puesta.
El alcohol, el calor sexual, la chupada de tetas, que se yo y me vino una gran pregunta a mi mente
¿Por qué esperar a llegar al hotel para desfogarme tranquilamente con mi esposo?
A mí no es que me pase a menudo. Siempre suelo tener paciencia. Pero esta vez sí que fue muy difícil esperar y por eso me dejé llevar.
Tengo buenas piernas y con ese minivestido se me veían mucho más, le dije al chofer del taxi.
– No veo que tengas collares pero a ti te las enseño gratis – y me baje el vestido de nuevo, me quede así, el chofer no le fue difícil ir mirando.
De repente vi como por el espejo su mirada se transformó y ya no me estaba mirando con curiosidad. Me miraba con lujuria. Sus ojos me estaban devorando apenas sin parpadear, y se pasaba la lengua por los labios cada poco tiempo, quizás imaginando lo que podría estar lamiéndome en ese momento. Mi esposo no se dio cuenta, pero yo poco a poco me estaba excitando cada vez más. Seguramente su polla se puso dura y su excitación le estaba subiendo desde los huevos hasta la cabeza y estaba segura de que no tenía nada que ver con el alcohol que había yo tomado.
¿Por qué esperar mas?, jale a Joe y le di un besos apasionado y tome su mano y la puse encima de mis tetas y le dije masajéalas, luego le pedí, te toca a ti chupármelas, el reaccionó y vio mi intención, vio al chofer por el espejo y le preguntó si le importaba si lo hacía, sabíamos que en USA hay leyes y a veces pueden ponerse muy difíciles sobre todo para los extranjeros con el peligro de que te rompan tu Visa, lo cual ya le sucedió a 2 parejas de amistades por ponerse calientes en lugares públicos.
El chofer dijo: Adelante…
Joe me las empezó a chupar yo cerré los ojos necesitaba que me lo hicier apero también que metiera sus dedos y em masturbara y eso mismo hizo, me conoce perfectamente.
Cuando el calentón fue más grande que mis ganas de seguir esperando, le saque la verga y jugué con ella.
El chofer nos dijo, ya no estamos muy lejos, si quieres puedo seguir manejando por otros lugares mientras ustedes se divierten, yo imagine que iba a intentar follarme pidiéndomelo en algún lugar donde el pudiera pararse.
El chofer desconocido llevaba una camiseta de manga corta muy ceñida que marcaba sus pectorales y por la forma que se adivinaba en su paquete debía calzar un buen tamaño, obvio era negro.
Puse mi mejor sonrisa acercándome a su oído y le dije
Si lo haces, tal vez también ganes tu premio. El chofer me siguió con su mirada por el espejo sin despegar la vista de mí.
Estaba yo muy caliente y Joe sabía que iba por él y en realidad era lo que yo estaba buscando.
Me agache aun sin quitarme la máscara y metí la verga de mi esposo en mi boca, la chupe con muchas ganas de repente sentí la mano del chofer en mis piernas tratando de buscar mi entrepierna mientras el seguía manejando y su brazo detrás de su asiento. Tome su mano y la acomode en mi vagina, claro que me moví para que el pudiera alcanzarme.
Yo estaba muy caliente y Joe también pero quise hacerlo terminar así que me dediqué unos minutos más para sentir su leche en mi boca, mi idea era que el chofer se pasara atrás y el pudiera manejar el taxi.
Joe terminó y me levanté y empecé la conversación con el chofer. Yo aun con mi mascara, Le dije soy Alice y le pregunté su nombre y después de pocas palabras de compromiso le dije si quería pasarse atrás y que mi esposo manejara. Obviamente siempre cargo condones en mi bolsita en la que además llevaba yo más de 80 billetes. El mencionó algo de su esposa pero yo le dije que para mi me quedaba muy claro que ninguno de los dos íbamos a ser amigos. Como adultos solo queríamos follar y se notaba en su mirada y seguramente en la mía también, por la forma que tuve que tocar sus brazos desde atrás y de forma poco disimulada las pase por su pecho. Le dije al oído que lo necesitaba y se pasara atrás y mi esposo manejaría. Y entonces llegó el principal problema. Ninguno de los dos quería detenerse pero el dijo que si veían a Joe manejando podía perder su licencia de taxista.
Llegamos a una esquina, luz roja y yo baje mis manos de su pecho hasta tocarlo, mi intención era muy clara.
Mi esposo sabía que si yo me lo proponía no iba a dejarlo pasar.
– ¿Quieres que vayamos a tu hotel? – Me dijo.
Mi respuesta fue inmediata y por supuesto afirmativa. Yo estaba tan caliente que me lo hubiera follado en cualquier esquina y él también lo estaba.
No podía más. Sabía que ese pito iba a ser mío en poco tiempo, pero no podía aguantar más.
A mi izquierda vi un portal de una casa abierto y no me lo pensé. Mi excitación era tan fuerte que le baje de nuevo a su polla que marcaba todo mi cerebro. Y le dije que se parara en el portal que iba yo a pasarme hacia adelante.
Me baje abri la puerta de su lado, cogí la mano del chofer, Asaab me había dicho que se llamaba, y con un movimiento suave tiré de su mano la puse en mi entrepierna con el vestido levantado y el metio los dedos.
Mi boca se lanzó hacia la suya como una depredadora hambrienta podría hacerlo. Nuestras lenguas empezaron a jugar un juego de caricias y roces que provocó que su pene se pusiera tan duro que casi se le sale por encima del pantalón.
No pude evitar bajar mi mano hasta su paquete y tocar su polla. Estaba tan dura, en ese momento me quedó claro que esa noche me iba a clavar su polla.
Después de un manoseo de mi parte que duró varios minutos Asaab despegó su cara de la mía y me dijo:
-Aquí no, por favor. Vamos a tu hotel, que está muy cerca.
Al despegar mi boca de la suya me di cuenta de lo caliente que me puso ese chico. Sin conocerlo de la nada me había excitado de una manera sobrenatural. Mi cerebro no tenía ningún pensamiento que no fuera él y yo desnudos en una cama, o en el suelo. Me daba igual.
Por supuesto que respeté su miedo, Joe me dijo lo mismo, aquí no. Intente meterme delante pero me dijo que no y si una cámara de tráfico lo sorprendía tendría una multa.
Sin pronunciar palabra me senté atrás junto a mi esposo y salimos del portal a la calle. Pues bien, Asaab consiguió que esos 5 minutos de coche fueran uno de los momentos más largos de mi vida.
¿Qué es lo que pasó? No lo sé, yo estaba hirviendo por dentro.
Llegamos y antes de que nos bajáramos, preguntó por el numero de nuestra habitación, bajamos y yo pensé que no cobraría pero nos dijo son $48.00 luego el abrió la cajuela y sacó una caja de pizza. Me guiño un ojo y dijo, te alcanzo en unos minutos.
Después de haberle pagado, me imaginé que nunca llegaría, entramos me descalcé y Joe me dijo dejaré abierto si llega que bien y si no pues te quedaste con las ganas.
Pasaron mas de 5 minutos y no llegó, me pare frente al espejo y vi mi mascara aun puesta, la tomé para quitármela pero sentí una mano detrás de mi y me dijo, déjala puesta.
Ya no estaba detrás del asiento del taxi, sino que ya lo tenía frente a mi, tan cerca de mí pero sin rozarme. Lo único que yo quería era cuanto antes pegarme mas para besarnos, desnudarnos, acariciarnos todo el cuerpo y follar.
El conductor del taxi estaba centrado en solo tenerme desde atrás rodeada con sus brazos y mirar de frente al espejo y no se preocupaba mucho de empezar a denudarme. Desde mi posición podía ver los ojos del conductor detrás de mi en su reflejo en el espejo frente al lavamanos.
Yo estaba tan caliente que en otra posición me habría abalanzado sobre Asaab allí mismo y le habría cogido la polla con la mano incluso hincarme y con la boca sin preocuparme de mi esposo que le gusta mirarme como una hotwife.
Además, me había tomado varias cervezas y me sentía algo borracha, por lo que mi deseo estaba más acentuado y la calentura que tenía era de escándalo. Sin embargo, decidí tomármelo con calma y esperar a que el tomara el ritmo de las cosas, aun cuando yo sí quería desnudarlo y me lo follaría sin pensarlo dos veces.
Pero Asaab no era como yo pensaba. Aún estaba detrás mío, solo me dijo son precavido, no los conozco y mi esposa es muy celosa pero además también soy muy pudoroso.
Seguía detrás, lentamente me beso el cuello, yo note su mano que se había posado en mi entrepierna. Pero no subió mi vestido. Miré hacia delante por el espejo, el taxista seguía en lo suyo. Cerré los ojos y dejé que siguiera besando mi cuello y acariciando mi cuerpo por encima del vestido. Miré lentamente y pude ver como Asaab, con una mirada entre pícara y lasciva, no le quitaba ojo al espejo, mientras, había levantado lentamente mi vestido y la había depositado sobre mi vagina.
Asaab empezó a acariciar mi vagina por encima de la tanga, muy lentamente, muy suavemente.
Los movimientos los llevaba a cabo con sus dedos. Su brazo izquierdo todavía estaba abrazado de mi cuerpo. No había ninguna forma de que el conductor del taxi tuviera prisa aun cuando mi entrepierna gritaba… “Quiero acción”.
Poco a poco Asaab subió la mano y mi vestido con el, pero se quedó justo sobre mi vientre. Toco mi pircing de mi ombligo. Sentí como desabrochó su pantalón y se pegó a mi. En ese momento yo pegué un respingo.
No se atrevía a mas, me dijo al oído…
– Si mi esposa se entera me mata.
Miré lo que pude por el espejo de su entrepierna, notaba todo lo que tenía Asaab para darme, me gusto lo que me estaba haciendo, y cuando metió la mano por dentro de mi tanga yo ya escurría. Por si no fuera suficiente con mi calentura previa, lo que me estaba haciendo el chofer del taxi me excitó todavía más, hasta el extremo que mi raja ya no podía esperar mas, yo sentía detrás su polla tan dura que apretaba el pantalón tanto que parecía que lo iba a reventar.
Asaab, con una habilidad loable, cogió de mi cuerpo apretándome aun mi espalda contra su pecho, el con su mano empezó a masturbarme lentamente moviéndola arriba y abajo, con movimientos muy suaves y restringido, ya que mi tanga estaba todavía en su lugar, tiro con fuerza rompiéndola.
En ese momento, no sabía porque pero me puse muy nerviosa. Mi excitación estaba llegando a extremos inimaginables. Un chico que acababa de conocer me estaba masturbando, mi nerviosismo vino más por el hecho de que escuchaba a Joe meter cosas en la maleta y no podía mirar por el lugar en donde el chofer y yo estábamos parados.
Entonces me di cuenta de que estaba más cachonda de la cuenta, y era por el hecho de que mi esposo estaba sin verme y este extraño estuviera masturbándome mientras besaba mi cuello sin dejar de apretarme contra su cuerpo.
¿Es que me excitaba la idea de practicar sexo ahí sin que mi esposo me viera pero si pudiera escucharme?
Asaab siguió frotando y masturbándome. Yo trataba de agarrar su polla y lo logré. La agarraba bien fuerte mientras la sacudía arriba y abajo dentro de su pantalón, y al mismo tiempo con el dedo pulgar lo alcance y le estaba acariciando los huevos.
Estaba tan excitada que iba a correrme allí mismo. Me removí inquieta. Cerré las piernas apretándolas. Asaab se dio cuenta de que su mano estaba teniendo unos efectos muy rápidos e intensos. Me hizo girar y me miró con una carita de complicidad mezclada con lujuria. Yo no sabía cuánto faltaba para que me tumbara sobre el piso o donde fuera. Ya había perdido la noción de todo. Pero Asaab parecía que sí controlaba ese tema. También controlaba mi excitación y el resto de mi cuerpo. Estaba a punto de correrme. Un leve temblor en las piernas me avisó de un próximo orgasmo. Miré a Asaab y le hice un gesto con la cabeza. Pero Asaab me sonrió y no paró. Siguió con su masturbación. Y entonces sin darme cuenta me corrí. Ráfagas de placer me recorrieron desde mi centro de placer hasta los dedos de las manos y los pies. Apretaba las piernas tan fuerte que pensé poder haber lastimado su mano.
Asaab soltó una carcajada. Yo estaba intentando no moverme, pero me resultaba muy complicado. Miré al taxista, que parecía que no hubiese hecho nada.
Y entonces sucedió, el taxista sacó su mano de mi vagina, su mano estaba pegajosa. Tomó una toalla se limpió la mano. Luego como si nada intentó levantarme pero ya no soy la misma mujer delgada de hace años, pensé que podía tirarme así que mejor le dije – no me cargues.
Salimos del espacio en donde estaba el lavamanos, de la mano me llevo a la cama. Al salir me di cuenta de que tenía una mancha en la bragueta del pantalón. Las piernas me temblaban ligeramente. Me suele pasar después de un buen orgasmo. Asaab me miraba con expresión divertida. Entonces me dijo:
– ¿Crees que te podrás aguantar?
Se bajo el pantalón, mi esposo solo miró el enorme bulto que yo me iba a comer en breve, me miró y solo vi que asintió con la cabeza, mientras él me miraba sonriendo.
Entonces yo sobre la cama el taxista terminó de desnudarse, su polla estaba enorme, se recostó a mi lado le recorrí todo el cuerpo con la lengua y le hice una mamada tan larga que cuando sentí que se correría me separé, me subí encima de el, me lo follé de una forma tan salvaje con golpes de la cama sobre la pared que despertamos a los vecinos del cuarto que pegaron en la pared.
Yo me corrí varias veces, con un condón por supuesto, él se volvió a correr por segunda vez pero en esta ocasión en mi boca a la vez que lo hacía yo, ya que me había estado masturbando con su mano pero tuvo que dejar de hacerlo pues Joe entro con su polla en mi tan caliente como siempre lo ha sido y yo seguía disfrutando de esos huevos con mi boca.
Fue una gran noche aquella. El taxista se corrió dos veces, Joe 2 veces ya que la primera se masturbó viéndome y la segunda dentro de mi y yo, pero yo…..
Y todo empezó en un taxi teniendo yo una máscara puesta.
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